«Te ruego que perdones a tu sierva esta ofensa; pues Jehová hará de cierto una casa perdurable a mi señor, por cuanto mi señor pelea las batallas de Jehová, y no vendrá mal sobre ti en todos tus días».
1 Samuel 25: 28
Abigail se dirigió respetuosamente a David, honrándolo y tratándolo con deferencia, y presentó su caso elocuentemente y con éxito. Aunque no excusó la insolencia de su esposo, rogó por su vida. También dio muestras de ser no solo juiciosa, sino piadosa, y que estaba al tanto de la intervención divina en la vida de David. Declaró su firme fe en el hecho de que David era el ungido de Jehová.— Manuscrito 17, 1891.
Abigail insinuó el curso que David debía seguir. Debía librar las batallas del Señor. No debía procurar vengarse por los agravios personales, aun cuando se le perseguía como a un traidor. […] Estas palabras únicamente podrían brotar de los labios de una persona que participaba de la sabiduría de lo alto. La piedad de Abigail, como la fragancia de una flor, se expresaba inconscientemente en su semblante, sus palabras y sus acciones. El Espíritu del Hijo de Dios moraba en su alma. Su palabra, sazonada de gracia, y llena de bondad y de paz, derramaba una influencia celestial. Impulsos mejores se apoderaron de David, y tembló al pensar en lo que pudiera haber resultado de su propósito temerario.
Una vida cristiana consagrada derrama siempre luz, consuelo y paz. Se caracteriza por la pureza, el tino, la sencillez y el deseo de servir a los semejantes. Está dominada por ese amor desinteresado que santifica la influencia. Está llena del Espíritu de y doquiera vaya quien la posee deja una huella de luz.
Abigail era sabia para aconsejar y reprender. La ira de David se disipó bajo el de su influencia y razonamiento. […] Con corazón humilde recibió la reprensión [..]. Le dio las gracias y la bendijo por haberlo aconsejado tan rectamente. Son muchos que, cuando se les reprende, se creen dignos de alabanza si reciben el reproche sin im pacientarse, ¡pero pocos aceptan la reprensión con gratitud de corazón, y bendicen a los que tratan de evitarles que sigan un sendero malo!— Patriarcas y profetas, cap. pp. 655, 656.
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Devocional Vespertino para 2024.
«Conflicto y Valor»
Por: Elena G de White
Colaboradores: José Sánchez y Silvia García
