PARA MEMORIZAR: “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención” (Efe. 4:30).
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Hechos 7:51; Hebreos 10:24, 25; Efesios 4:25-5:2; 1 Tesalonicenses 5:19-21; Marcos 3:28, 29.
EL ESPÍRITU SANTO TIENE LA HABILIDAD única de guiar a los pecadores a darse cuenta de su verdadero estado de
pecaminosidad. También despierta en nosotros un deseo de aceptar a Jesús y su perdón de nuestros pecados. El Espíritu
Santo posee un poder sin igual para hacernos victoriosos y para capacitarnos a fin de reflejar el hermoso carácter de Jesús.
Al mismo tiempo, este fuerte y poderoso Espíritu Santo puede ser resistido por los débiles pecadores. Él no nos fuerza a aceptarlo.
El pecado es muy atrayente, muy seductor. Sin embargo, es altamente engañoso y lleva a la muerte. Es diametralmente opuesto a Dios, y su santidad y bondad puras.
Reflejando esta santidad divina, el Espíritu Santo se opone al pecado en todas sus formas, y es contristado cuando pecamos y no estamos dispuestos a abandonar el pecado.
Aunque es todopoderoso, el impacto positivo del Espíritu Santo puede ser apagado, y podemos resistirlo cuando continuamos en nuestra vida pecaminosa. Los evangelios incluso nos dicen que hay un pecado que no puede ser perdonado: la blasfemia contra el Espíritu Santo (Mat. 12:31, 32).
Esta semana estudiaremos textos bíblicos que tratan sobre el modo en que las personas entristecen, apagan y resisten al Espíritu Santo, y acerca del pecado que no será perdonado.
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TOMADO DE: Lección de Escuela Sabática Adventista para Adultos
1er trimestre 2017. EL ESPÍRITU SANTO Y LA ESPÍRITUALIDAD
Lecc. 11. Entristecer Y Resistir Al Espíritu.
