«Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios» (Mateo 5:9).
Dan y Maya son dos jóvenes amigos que se encontraron en desacuerdo y vieron amenazada su amistad. En lugar de permitir que esto los separara, decidieron aplicar principios bíblicos de resolución de conflictos. Con paciencia y comprensión, no solo resolvieron sus diferencias, sino que fortalecieron su vínculo. ¿Quieres saber cómo hicieron?
Abrazaron la paz. Sigue el ejemplo de Jesús y busca activamente la paz. Al esforzarte por lograrla, puedes no solo reparar relaciones, sino también reflejar el carácter de nuestro Padre celestial, quien es el Príncipe de la paz.
Escucharon y aprendieron. Tómate el tiempo para escuchar con atención la perspectiva de la otra persona. A medida que lo haces, adquieres conocimiento y demuestras respeto por los sentimientos y experiencias de los demás, allanando el camino hacia la comprensión y la solución.
Hablaron con amor. Comunica tus pensamientos y sentimientos con amabilidad, porque una respuesta suave tiene el poder de sanar heridas. Cuando hablas con amor, construyes puentes de conexión y empatía. Colosenses 3:13 aconseja: «Sopórtense unos a otros y perdónense si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdónense también ustedes» (DHH).
La resolución de conflictos es una habilidad que te ayuda a convertirte en un pacificador y a reflejar el amor de Dios. Al escuchar, aprender, hablar con amor y recordar la gracia divina ante estas acciones, no solo resuelves conflictos, sino que también siembras semillas de armonía duradera en tus relaciones.
Oración: Padre celestial, guíame para ser un joven pacificador. Concédeme paciencia, sabiduría para escuchar y un corazón lleno de amor mientras navegamos los conflictos interpersonales.
Tomado de: Lecturas Devocionales de Adolescentes 2025
“MEGAVALIOSOS»
Por: Andrés J. Peralta
Colaboradores: Jhygceli Dávila y Adriana Jiménez
