REQUISITOS PARA LA CIUDADANÍA CELESTIAL

«Bienaventurados los que guardan sus mandamientos, para que su potencia sea en el árbol de la vida, y que entren por las puertas en la ciudad». Apocalipsis 22:14, RVA

«TODO LO QUE el hombre siembre, eso también segará» (Gál. 6: 7). Yo quiero sembrar para el tiempo y la eternidad. Mi corazón tiene hambre y sed de justicia. Quiero que mi vida se oculte en Cristo Jesús, para que mi siembra produzca la cosecha debida. Pienso seriamente en mi propio yo: cada día, en palabras o acciones, siembro cizaña o trigo. Quiero sembrar para el tiempo y la eternidad. Ya ha transcurrido para mí casi todo el período de vida que se me ha asignado y, ¿cuál será la cosecha? Quiero tener una confianza serena e inconmovible en el Altísimo. He experimentado su cuidado protector de una manera extraordinaria cuando he seguido el camino del deber. Quiero descender a la tumba como una mazorca de maíz bien maduro. No quiero quejas en mi corazón, sino que solo haya gratitud en él. La misericordia de Dios y su amorosa bondad deben mantenerse, no como algo sin importancia, sino como algo tan valioso que nunca se debe olvidar. Como testigos de su Majestad, podemos glorificar y alabar su Santo Nombre. Estamos con él en el monte santo.

Cada instante es valioso y abunda en consecuencias eternas. Estamos en un mundo de apariencias que se burla y engaña como las manzanas de Sodoma. ¡Cómo considera el Señor la duplicidad de nuestro mundo! Si no lográramos mirar más allá de las nubes y captar los brillantes rayos del Sol de justicia, bien podríamos ser vencidos; pero Jesús vive; el arco de la promesa rodea el trono como una seguridad constante de que Jesús vive, y porque vive, nosotros también viviremos. […]

La disciplina en la escuela de Cristo hará que la iglesia repose sobre el brazo de su Amado. Los redimidos del Señor llegarán finalmente a Sión con cantos y gozo eterno en sus rostros, con triunfo y victoria. Toda la hueste angélica cantará con regocijo por ellos. ¿Pero cuáles son los requisitos de nuestra ciudadanía? Bienaventurados los que guardan sus mandamientos, para que su potencia sea en el árbol de la vida, y que entren por las puertas en la ciudad» (Apoc. 22: 14, RVA).— Manuscrito 7a, 1896.

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Devocional Vespertino Para 2023.
«A FIN DE CONOCERLE»
Por: ELENA G. DE WHITE
Colaboradores: Ruben D. Salazar & Miguel Miguel

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