«Porque así ha dicho el Señor Dios, el Santo de Israel: “En arrepentimiento y en reposo serán salvos; en quietud y confianza está su poder». Pero ustedes no quisieron» Isaías 30:15, NBLA
JESÚS INVITA A LOS INQUIETOS, los murmuradores, los oprimidos y los afligidos, a acudir a él.— La historia de la redención, diciembre 1871, p. 185.
Jesús nos ama y quiere nuestro amor. Él quiere que recordemos que él dio su vida preciosa, para que nosotros no pereciéramos; y él será para nosotros una ayuda constante en todo momento de necesidad. Solo contemplemos a Jesús, y contémosle nuestras preocupaciones y dificultades. […] Pidámosle ayuda y fortaleza y él nos bendecirá, y creamos que él oye nuestras oraciones. […]
Todo el cielo nos contempla con el mayor interés. Un alma por quien Cristo ha muerto vale mas que todo un mundo. Yo quisiera que cada joven y señorita pudieran apreciar el valor de un alma humana. Si ellos se entregan a Jesús tal como son, aunque sean pecadores y estén contaminados, él los aceptará en el mismo momento en que se entreguen a él, y Jesús pondrá su Espíritu en el corazón del que lo busca con humildad. A quienquiera que acuda a él, Jesús no lo hecha fuera. Podemos amar a Jesús de todo corazón y él nunca nos defraudara en ese amor y confianza. Sus palabras son vida, consuelo y esperanza. Satanás sabe que lo único que tenemos que hacer es mirar a Jesús, el Salvador que ha sido levantado. El alma herida, magullada y golpeada, encontrará en Jesús un bálsamo para sus llagas. […]
Habrá paz, constante paz fluyendo al alma, porque el reposo se encuentra en la perfecta sumisión a Jesucristo. La obediencia a la voluntad de Dios se encuentra en el descanso. El discípulo que anda en los humildes pasos del Redentor, encuentra el reposo que el mundo no puede darle y que el mundo no puede quitarle. «Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti ha confiado» (Isa. 26: 3). La paz constante que fluye al alma, se manifiesta en una fuente viva que refresca a otras almas.— Carta 6, 1893, pp. 7, 8.
La humildad y la mansedumbre de mente, que siempre caracterizaron al divino Hijo de Dios, poseídas por sus verdaderos seguidores, proporcionan contentamiento, paz y felicidad, que los elevan por encima de la esclavitud de la vida artificial.— La historia de la redención, diciembre 1871, p. 185.
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Devocional Vespertino Para 2022.
«NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Rosalba Barbosa & Martha González.

