jueves , 3 septiembre 2026
Notas de Ellen G. White 2026

Relaciones laborales

 

Entre los discípulos que sirvieron a Pablo en Roma estaba Onésimo, un esclavo fugitivo de la ciudad de Colosas. Pertenecía a un cristiano llamado Filemón… Había robado a su amo y escapado a Roma… En la bondad de su corazón, el apóstol trató de aliviar al desdichado fugitivo en su pobreza y desgracia, y procuró derramar la luz de la verdad en su mente entenebrecida. Onésimo escuchó atentamente las palabras de vida que una vez había despreciado y se convirtió a la fe de Cristo. Ahora confesó su pecado contra su amo, y aceptó agradecido el consejo del apóstol.

Onésimo se hizo apreciar por Pablo en virtud de su piedad, mansedumbre y sinceridad, no menos que por su tierno cuidado por la comodidad del apóstol y su celo en promover la causa del evangelio. Pablo vio en él rasgos de carácter que lo capacitarían para ser un colaborador útil en la obra misionera, y con gran alegría lo habría tenido con él en Roma. Pero no haría esto sin el total consentimiento de Filemón. Por lo tanto decidió que Onésimo debía volver enseguida a su amo… Fue una prueba severa para este siervo entregarse así a su amo, a quien había perjudicado, pero estaba verdaderamente convertido y, por penoso que fuera, no desistió de cumplir con este deber. Pablo hizo a Onésimo el portador de una carta a Filemón, en la cual, con gran tacto y bondad, defendía la causa del esclavo arrepentido y expresaba sus propios deseos en cuanto a Onésimo…

Le solicitó a Filemón que lo recibiera como a su propio hijo. Expresó su deseo de retener a Onésimo como uno que podía servirle durante su encarcelamiento, como Filemón mismo lo hubiera hecho. Pero no deseaba sus servicios a menos que Filemón por propia iniciativa dejara al esclavo libre, porque pudo ser que en la providencia de Dios Onésimo había huido de su amo por un tiempo de una forma tan impropia, que, estando convertido, pudiera en su regreso ser perdonado y recibido con tal afecto, que eligiera permanecer con Filemón desde entonces, “no ya como esclavo, sino como más que esclavo, como hermano amado”. Filemón 16

¡Qué adecuada ilustración del amor de Cristo hacia el pecador arrepentido! Así como el siervo que había defraudado a su amo no tenía nada con qué hacer la restitución, así los pecadores que han robado a Dios años de servicio no tienen medios de cancelar su deuda. Jesús se interpone entre ellos y la justa ira de Dios, y dice: “Yo pagaré la deuda. Perdona el castigo de su culpa; yo sufriré en su lugar” (Ser semejante a Jesús, 25 de diciembre, p. 366).

Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2026.
1er. Trimestre 2026 «UNIENDO EL CIELO Y LA TIERRA»
Lección 12: «VIVIR EN COMUNION CON LOS DEMAS»
Colaboradores: Xiomara Moncada y Karla González

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