lunes , 28 septiembre 2026
Devocion Familiar

REFUGIO

 

«No hay santo como Jehová; porque no hay nadie fuera de ti ni refugio como el Dios nuestro». 1 Samuel 2: 2.

LAS MONTAÑAS DE COLORADO se vistieron de blanco esta mañana.
Es el invierno, que llegó temprano y vistió sus picos con su sábana de nieve. Contemplando el paisaje desde el avión, escribo la lectura devocional para hoy. «No hay refugio como el Dios nuestro», dice el texto. Comprendemos lo valioso que es un refugio cuando la tormenta llega o el peligro acecha. Si alguien anduviera perdido en estas montañas majestuosas, moriría sin un refugio. El refugio es la cueva salvadora; el escondrijo donde estás a salvo del enemigo.

Esta vida es una permanente lucha. Hay un enemigo que quiere destruir las cosas más preciosas que Dios te dio. No quedará satisfecho mientras no te vea postrado a sus pies: tratará de destruir tus sueños, planes e ideales; colocará barreras en el camino; usará a otros y, muchas veces, tus propias debilidades para alcanzar su objetivo.Pero la promesa de hoy dice que tú tienes un Dios que jamás falla: en las horas de dolor y de lágrimas; cuando piensas que llegaste al fin.

El es santo; no hay otro como él. Será tu refugio en el momento de crisis. ¿En qué sentido es tu refugio? Cuando vas a él, por medio de la oración, Dios elimina el temor y trae paz a tu corazón. Un corazón sin temor es capaz de vislumbrar salidas que el miedo impide ver. Está comprobado que, en las horas de mayor peligro, lo que provoca más tragedias es el pánico, y no el accidente en sí. El pánico tiene sus raíces en el miedo.
Tal vez este sea tu problema más grande: el miedo te incapacita para vencer; te hace huir hasta de una hormiga; te lleva a imaginar dificultades que no existen, y te paraliza.

Qué bueno es, entonces, tener un refugio en Dios. Correr a sus brazos; esconderte en su regazo; conversar con él en oración. Y, de allí, salir sin temor para enfrentar las luchas de la vida.
No salgas hoy de casa sin correr a los brazos de tu Refugio eterno. Cuéntale tus temores; dile tus tristezas. Abrele tu corazón, y recibe la inspiración y la fuerza para vencer. Jamás estás acabado si tienes un refugio al cual acudir. Y recuerda: «No hay santo como Jehová; porque no hay ninguno fuera de ti, ni refugio como el Dios nuestro».

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TOMADO DE:
Matinal Para Toda La Familia 2017.
“PLENITUD EN CRISTO”
Por: Alejandro Bullón.

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