Aquella carta de amor emanaba sentimentalismo. No sé cuál de mis amigos la había encontrado por ahí, pero era definitivamente una de las cartas más ñoñas que se hayan escrito. Estábamos leyéndola juntos y, al llegar a la última página, encontramos un poema. Uno de mis amigos comenzó a leerlo en voz alta al estilo Shakespeare, intentando ponerle algo de gracia. Entonces, me dio la Impresión de que ya lo había escuchado antes. Cuando Iba por la mitad del poema, me di cuenta de que, efectivamente, lo conocía de antes, así que busqué en una enciclopedia a Emily Dickinson. Aquel aspirante a Romeo había plagiado un poema de amor. De repente, apareció la dueña de la carta, gritándonos y escupiendo veneno. “Copió el poema completo de la enciclopedia”, le dijo firmemente, Interrumpiéndola, y le entregué el libro donde se encontraba. Ella se puso colorada y salló en busca de su enamorado. A su vez, en el mundo escolar de exámenes, trabajos prácticos y monografías, si el profesor descubre que has copiado, puedes estar seguro de que no vas a salir bien librado.«Entonces Séfora tomó un pedernal afilado, cortó el prepucio de su hijo...
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