«QUIÉN SIRVE A QUIÉN EN TU CASA?»

«Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer ni la mujer sin el varón»

1Corintios 11: 11.

Ayer meditamos en la declaración del versículo 3  y concluí que la forma como trata Jesús al hombre te debe dar la pauta para la segunda declaración del mismo versículo. Hoy analizaré el versículo 11. La Biblia declara que tanto el varón como la  mujer proceden de Dios. ¿Es contradictorio? ¿Cómo puede el hombre ser la cabeza y al mismo tiempo ser igual? En la idiosincrasia popular, quien es la cabeza está puesto para gobernar, decidir y mandar, lo que implica claramente que tomará una posición de autoridad; pero, de acuerdo con la Biblia, estos conceptos de valores cambian.

El Señor Jesús en Mateo 20:26, les dice a sus discípulos: «El que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor». Para Jesús ser la cabeza no tiene que ver  con una posición de autoridad exclusivamente, sino que tiene que ver con el servicio; quien se quiera adjudicar la posición de cabeza estará listo para cuidar, ayudar, proteger  y servir a su pareja.

Hoy todo el mundo habla de la igualdad de género y me parece que eso está bien  claro; sin embargo, en el hogar hay roles. Cuando la pareja en una posición de igualdad discute por los mismos derechos, generalmente tiene que ver con una posición de autoridad porque nadie quiere dejarse mandar. Entonces surgen los conflictos y las  diferencias de opinión que llegan a ser irreconciliables y que a la postre llevan al la matrimonio al divorcio.

Dios quiere que todos sean iguales, pero ha dejado al hombre como cabeza del hogar, como cabeza de la mujer para cuidarla, protegerla, ayudarla, respetarla, proveerle y amarla. Como respuesta de un amor compasivo, la mujer se goza en permitirle a su esposo ser la cabeza, porque lo único que desea es su bienestar y el de sus hijos. Por supuesto, ninguna«mujer estará satisfecha con un hombre que desea ser la cabeza solo para enseñorearse de ella, con alguien que pisotee sus derechos, que maltrate a sus hijos y que destruya el hogar. Ese tipo de cabezas solo se verán bien en la cárcel.

 En un matrimonio cristiano,  ambos cederán en sus roles para el buen fincionamiento del hogar, siguiendo el ejemplo de Jesús registrado en Filipenses 2:5-9. Jesús, aunque igual a Dios, no quiso aferrarse a su igualdad, sino que se despojó siendo siervo por amor y por la salvación del ser humano.

Si eres un esposo, gózate en servir a tu esposa y a tus hijos. Si eres una esposa, gózate en darle a tu esposo el privilegio de ser la cabeza; pero que, en ambos roles, Jesús sea el centro de sus acciones, porque todo es por su gracia.

 

Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2026
«POR SU GRACIA»
Por:  Isaías  Espinoza
Colaboradores: Nesthor Caraballo y Silvia García F.

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