Orar en nombre de Cristo significa mucho. Significa que hemos de aceptar su carácter, manifestar su espíritu y realizar sus obras. La promesa del Salvador se nos da bajo cierta condición. “Si me amáis—dice—, guardad mis mandamientos”. Él salva a los hombres no en el pecado, sino del pecado; y los que le aman mostrarán su amor obedeciéndole.—El Deseado de Todas las Gentes, 621.
Jesús decía: “Pediréis en mi nombre; y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros; porque el Padre mismo os ama”. Juan 16:26, 27. “Yo os elegí a vosotros… para que cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé”. Juan 15:16. Orar en nombre de Jesús es más que una mera mención de su nombre al principio y al fin de la oración. Es orar con los sentimientos y el espíritu de Jesús, creyendo en sus promesas, confiando en su gracia y haciendo sus obras.—El Camino a Cristo, 101.
“Dios nos invita a acudir a él en el nombre de Jesús”
Somos invitados a venir, a pedir, a buscar, a llamar; y se nos asegura que no acudiremos en vano. Jesús dice: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá”. Mateo 7:7, 8.
Al recordarnos cuán voluntario es un padre para conceder lo pedido por su hijo, Cristo ilustra cuán dispuesto está Dios a bendecirnos. Dice: “¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” Lucas 11:11-13.
Nos allegamos a Dios en el nombre de Jesús por invitación especial, y él nos da la bienvenida a su cámara de audiencia. Él imparte al alma humilde y contrita aquella fe en Cristo por la cual ella es justificada. Jesús disipa sus transgresiones como una nube densa, y el corazón consolado exclama: “Cantaré a ti, oh Jehová; pues aunque te enojaste contra mí, tu indignación se apartó, y me has consolado”. Isaías 12:1.—Consejos para los Maestros Padres y Alumnos acerca de la Educación Cristiana, 229.
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LA ORACIÓN
CAPÍTULO 20- “ORAR EN EL NOMBRE DE JESÚS ”
Por: Elena G De White
Colaboradores: Adriana Jiménez & América Lara
