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Experimenta: ¿Qué necesitas para mantenerte a flote en este mundo, lejos de aguas prohibidas? Necesitas a Cristo a tu lado.
Una de las cosas más interesantes de los peces, además de que nadan muy bien, es que no se hunden. Tu cuerpo tiende a hundirse inmediatamente en el agua, pero eso no le sucede a los peces, ¿por qué?
La mayoría de los peces tiene, en su interior, una pequeña bolsa alargada, similar a un globo, que se llena de gas. Se llama vejiga natatoria y los peces la pueden inflar mucho, poco, o incluso vaciarla, según lo necesiten. Cuanto más la llenen de gas, más flotarán hasta la superficie; según la vacíen se hundirán, hasta llegar al fondo si lo desean.
Pero no todos cuentan con una vejiga natatoria, como los tiburones y los atunes. Están destinados a nadar sin parar, si quieren evitar hundirse. A este grupo pertenecemos nosotros, porque tenemos menos posibilidades de flotar durante mucho tiempo.
Hay tantas cosas en las que te puedes hundir si te atreves a zambullirte en ellas. Esa clase de situaciones que ni siquiera debes probar, porque nunca sabes si podrás salir. Imagina hundirte en las drogas, el alcohol, la pornografía, el robo o las pandillas. En estas situaciones resulta muy difícil salir a flote, son aguas prohibidas.
Dios prometió que cuando pasemos por agua estará con nosotros y el agua no nos cubrirá, pero esta promesa es inútil si a propósito nadas en aguas prohibidas y peligrosas. Invita a Jesús a estar contigo. Únicamente con su ayuda puedes mantenerte a flote.
“Si tienes que pasar por el agua, yo estaré contigo, si tienes que cruzar ríos, no te ahogarás» (Isaías 43:2).
Tomado de: Lecturas devocionales para Menores 2015
“Ciencia Divertida”
Por: Yaqueline Tello Ayala
