sábado , 18 abril 2026
Devocional Vespertino 2024

¿QUE FRUTO?

 

 

«Los que siembran crimen g maldad cosechan lo que antes sembraron». Job 4: 8, DHH

Como recurso educativo, no hay nada en la Biblia que sea más instructivo que sus biografías. Estas se distinguen de todas las demás porque son absolutamente veraces. Es imposible que una mente finita interprete exactamente, en todos los aspectos, lo que se desarrolla en otra. Solamente Aquel que lee el corazón, que conoce la fuente secreta de los motivos y las acciones, puede describir con absoluta fidelidad el carácter, o presentar un compendio fidedigno de la vida de un ser humano. Esto solo puede encontrarse en la Palabra de Dios.

En la Biblia ninguna verdad se enseña con tanta claridad como esta: lo que hacemos es resultado de lo que somos. En gran parte, lo que nos ocurre es el resultado de nuestros propios pensamientos y acciones.

«La maldición nunca viene sin causa» (Prov. 26: 2).

«Díganle al hombre justo que le irá bien […]. pero ay del malvado! Mal le irá, y conforme a sus obras se le pagará» (Isa. 3: IO, 11, PVC).

«Oye, tierra: Yo traigo el mal sobre este pueblo, el fruto de sus pensamientos» (1er. 6: 19).

Esta es una gran verdad y debe ser grabada en lo más íntimo de nuestro ser. Toda acción recae sobre el que la ejecuta. En cuanto a los males que aquejan nuestra vida, nunca debemos dejar de reconocer que son el resultado de lo que hemos sembrado. Sin embargo, no estamos sin esperanza.

Jacob recurrió al fraude para adquirir la primogenitura que ya Dios le había prometido, y la cosecha que recogió fue el odio de su hermano. Durante los veinte años de su destierro fue defraudado y lo trataron injustamente. […]

Pero Dios dice: «He visto sus caminos, pero lo sanaré» (Isa. 57: 18) […].

Jacob, en medio de todas las vicisitudes no se desalentó. Se había arrepentido, trató de remediar el mal que le había hecho a su hermano. Y cuando se vio amenazado de muerte a causa de la ira de Esaú, buscó ayuda en Dios. «Lloró y le rogó» (Ose. 12: 4). «Y lo bendijo allí mismo» (Gén. 32: 29). […] El mal que dominaba su naturaleza fue quebrantado; su carácter fue transformado. […]

Dios no anula sus leyes, ni tas contradice. No deshace la obra del pecado: la transforma. Por medio de su gracia, la maldición se convierte en bendición.— La educación, cap. 16, pp. 131-133.

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Devocional Vespertino para 2024.
«Conflicto y Valor»
Por: Elena G de White
Colaboradores: Ismael Sánchez y Silvia García

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