BIBLIA
«Los discípulos no salían de su asombro, y decían: “¿Qué hombre es este, que hasta los vientos y las olas le obedecen?». Mat 8:27 NVI
Al despertarlo, le suplicaron: «¡señor sálvanos! ¡Nos estamos hundiendo!».
Él les contestó: «“¿Por qué tanto miedo? ¡Qué poca fe tienen ustedes!“. Dicho esto, se levantó y dio una orden al viento y al mar y todo quedó completamente tranquilo» (Mat. 8: 25-26). La transformación repentina del clima sorprendió en gran manera a los discípulos. Cualquiera se asombraría con algo así. Pero su asombro era por otra razón. Marcos agrega que los discípulos estaban «espantados» (Mar. 4: 41, NVI) y Lucas dice que tenían «temor y asombro» (8: 25, NVI). Los tres Evangelios presentan luego la exclamación: «¿Qué clase de hombre es este, que hasta los vientos y las olas le obedecen?». Lo que asombró a los discípulos fue algo más que haber podido calmar el mar. Jesús había hecho algo que solo el mismo Dios podía hacer. De acuerdo al Antiguo Testamento, solo Dios puede reprender al mar (Sal. 104: 6-7). Solo él tiene poder sobre el mar (Job 9: 8; 26: 12-13; Sal. 89: 9; 107: 29: Isa. 51: 9-10).
Craig S. Keener nos recuerda en su comentario del contexto cultural de la Biblia que «en la tradición judía, la autoridad absoluta sobre las olas y el mar pertenecía solo a Dios». De hecho, el Antiguo Testamento vincula constantemente la forma verbal de la palabra «reprensión» con el nombre más sagrado de Dios: «Yavé».
Los discípulos se preguntaron qué clase de hombre era Jesús, porque había hecho algo que sólo Dios podía hacer. Los judíos consideraban una blasfemia reclamar las prerrogativas y el poder de Dios. O Jesús estaba cometiendo blasfemia, o en verdad era Dios.
Jesús demostró nuevamente su autoridad divina cuando, al llegar a tierra, reprendió a los demonios (Mar. 5; ver Zac. 3: 2).
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Tomado de: Lecturas Devocionales de Adolescentes 2021
“NO SE TRATA DE MÍ, SE TRATA DE TI”
Por: Tompaul Wheeler
Colaboradores: Gisela Barbosa & Antonia