Cristo invita a todos a reflexionar. Haced cálculos honrados. Poned en un platillo de la balanza a Jesús, que significa tesoro eterno, vida, verdad, cielo, y gozo de Cristo en las almas redimidas; poned en el otro todas las atracciones que el mundo pueda ofrecer. En un platillo de la balanza poned la pérdida de vuestra propia alma y de las almas de aquellos para cuya salvación podríais haber sido un instrumento; en el otro, para vosotros y para ellos, una vida que se mide con la vida de Dios. Pesad para el tiempo y la eternidad. Mientras estáis así ocupados, Cristo habla: “¿Qué aprovecha al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?”*
Dios desea que escojamos lo celestial en vez de lo terrenal. Nos presenta las posibilidades de una inversión celestial. Quisiera estimular nuestros más elevados blancos, asegurar nuestro más selecto tesoro. Declara: “Haré más precioso que el oro fino al varón, y más que el oro de Ofir al hombre”.** Cuando hayan sido arrasadas las riquezas que la polilla devora y el orín corrompe, los seguidores de Cristo podrán regocijarse en su tesoro celestial, las riquezas imperecederas.—Palabras de Vida del Gran Maestro, 353, 354.
*Mateo 16:26.
**Isaías 13:12.
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Libro Mensaje Para los Jóvenes
Sección 4—EL ANDAR EN LA LUZ “Capítulo 33”
Por: Elena G De White
Colaboradores:Liseth Orduz & Nay Badillo
