Se nos ofrecen mil medios de ser útiles. Nos quejamos muchas veces de que los recursos disponibles son escasos; pero si los cristianos tomaran las cosas más en serio, podrían multiplicar mil veces esos recursos. El egoísmo y la concupiscencia nos impiden ser más útiles.
¡Cuánto no se gasta en cosas que son meros ídolos, cosas que embargan la mente, el tiempo y la energía que deberían dedicarse a usos más nobles! ¡Cuánto dinero se derrocha en casas y muebles lujosos, en placeres egoístas, en manjares costosos y malsanos, en perniciosos antojos! ¡Cuánto se malgasta en regalos que no aprovechan a nadie! En cosas superfluas y muchas veces perjudiciales gastan hoy día los cristianos de profesión mucho más de lo que gastan en el intento de arrebatar almas de las garras del tentador.
Muchos cristianos de profesión gastan tanto en su vestimenta, que nada les queda para las necesidades ajenas. Se figuran que deben lucir adornos y prendas de mucho valor, sin pensar en las necesidades de los que apenas pueden proporcionarse la ropa más modesta.
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Libro Mensaje Para los Jóvenes
Sección 10—LA MAYORDOMÍA —capítulo 106
Por: Elena G De White
Colaboradores: Liseth Orduz & América Lara
