lunes , 24 agosto 2026
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El Camino a Cristo

¿PUEDE EL HOMBRE COMUNICARSE CON LA DIVINIDAD?

Parte 6

Necesitamos tener ideas más claras del Señor Jesús y una comprensión más completa del valor de las realidades eternas. La hermosura de la santidad ha de saciar el corazón de los hijos de Dios; y para que esto suceda debemos buscar las revelaciones de las cosas celestiales.

Esfuércese nuestra alma y elévese para que Dios nos permita respirar la atmósfera celestial. Podemos mantenernos tan cerca de Dios que en cualquier prueba inesperada nuestros pensamientos se vuelvan hacia Él tan naturalmente como la flor se vuelve hacia el sol.

Presentad a Dios vuestras necesidades, tristezas, gozos, cuidados y temores. No podéis agobiarle ni cansarle. El que tiene contados los cabellos de vuestra cabeza no es indiferente a las necesidades de sus hijos. “Porque el Señor es muy misericordioso y compasivo” (Santiago 5:11).

Su amoroso corazón se conmueve por nuestras tristezas y aun por nuestra presentación de ellas. Llevadle todo lo que confunda vuestra mente. Ninguna cosa es demasiado grande para que Él no la pueda soportar, pues sostiene los mundos y rige todos los asuntos del universo. Ninguna cosa que de alguna manera afecte nuestra paz es tan pequeña que Él no la note. No hay en nuestra experiencia ningún pasaje tan obscuro que Él no lo pueda leer, ni perplejidad tan grande que no la pueda desenredar. Ninguna calamidad puede acaecer al más pequeño de sus hijos, ninguna ansiedad puede asaltar el alma, ningún gozo alegrar, ninguna oración sincera escaparse de los labios, sin que el Padre celestial lo note, sin que tome en ello un interés inmediato. Él “sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas” (Salmos 147:3). Las relaciones entre Dios y cada una de las almas son tan claras y plenas como si no hubiese otra alma por la cual hubiera dado a su Hijo amado.

El Señor Jesús decía: “Pediréis en mi nombre; y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros; porque el Padre mismo os ama” (Juan 16:26, 27). “Yo os elegí a vosotros, … para que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, Él os lo dé” (Juan 15:16). Orar en el nombre del Señor Jesús es más que hacer simplemente mención de su nombre al principio y al fin de la oración. Es orar con los sentimientos y el espíritu de Él, creyendo en sus promesas, confiando en su gracia y haciendo sus obras.

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El Camino a Cristo
   CAPÍTULO 11- “ ¿PUEDE EL HOMBRE COMUNICARSE CON LA DIVINIDAD?
Por: Elena G De White
Colaboradores: Adriana Jiménez & América Lara

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