«Entonces, ¿qué nos hace pensar que podemos escapar si descuidamos esta salvación tan grande, que primeramente fue anunciada por el mismo Señor Jesús y luego nos fue transmitida por quienes lo oyeron hablar?». Hebreos 2:3, NTV
EL DIVINO AUTOR de la salvación no dejó nada incompleto en el plan: cada una de sus fases es perfecta. El pecado de todo el mundo recayó sobre Jesús, y la Divinidad prodigó en Jesús su más alto valor a la humanidad doliente, para que todo el mundo pudiera ser perdonado por fe en el Sustituto. El más culpable no necesita tener temor de que Dios no lo perdone, porque será remitido el castigo de la ley debido a la eficacia del sacrificio divino. Mediante Cristo, puede volver a su obediencia a Dios.
¡Cuán maravilloso es el plan de la redención en su sencillez y plenitud! No solo proporciona el perdón pleno al pecador, sino también la restauración del transgresor, preparando un camino por el cual puede ser aceptado como hijo de Dios. Por medio de la obediencia puede poseer amor, paz y gozo. Su fe puede unirlo en su debilidad con Cristo, la Fuente de fortaleza divina y, mediante los méritos de Cristo, hallar la aprobación de Dios porque Cristo ha satisfecho las demandas de la ley, e imputa su justicia al alma penitente que cree. […]
¡Qué maravilloso amor fue desplegado por el Hijo de Dios! […] Cristo toma al pecador en su más profunda degradación y lo purifica, refina y ennoblece. Contemplando a Jesús tal como es, se transforma el pecador y es elevado a la misma cumbre de la dignidad, llegando incluso a sentarse con Cristo en su trono. […]
El plan de la redención responde a cada emergencia y a cada necesidad del alma. Si fuera deficiente en alguna forma, el pecador podría hallar excusa para justificar el abandono de sus términos, pero el Dios infinito conocía cada necesidad humana y ha hecho amplia provisión para suplirla. […] ¿Qué, pues, podrá decir el pecador en el gran día del juicio final en cuanto a por qué se negó a prestar sincera atención a la salvación que se le ofreció?— The Review and Herald, 10 de octubre de 1891.
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Devocional Vespertino Para 2023.
«A FIN DE CONOCERLE»
Por: ELENA G. DE WHITE
Colaboradores: Ruben D. Salazar & Miguel Miguel

