miércoles , 23 septiembre 2026
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Devocional Vespertino 2026

«PROTEJAMOS LAS PUERTAS»

«Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas».

Salmo 126: 5, 6.

Muchas veces nosotros [Jaime y Elena White] nos sentimos desilusionados en nuestras expectativas pero, cuando vemos que el Señor colabora con nuestros esfuerzos, y las almas acuden a Cristo, nos olvidamos del cansancio, las desilusiones y las pruebas que enfrentamos en relación con esta obra, y nos sentimos honrados porque Dios nos permite tener una parte en ella. Tuvimos algunas reuniones de oración muy preciosas con algunas personas que estaban muy desanimadas y casi desesperadas [en un congreso celebrado en Iowa]. Nos regocijamos con ellos cuando la luz resplandeció en las entenebrecidas cámaras del alma. Ciertamente el Señor animó nuestros corazones y nos fortaleció para nuestra gran obra. 

Asciendan sus oraciones, hijos míos [Edson y Emma] hasta el cielo en nuestro favor, para que Dios traiga al conocimiento de la verdad las almas que están en las tinieblas del error. En cada página de la Palabra de Dios resplandece luz preciosa. Es nuestra consejera. Cuando estudiamos sus páginas con el ferviente deseo de saber cuál es nuestro deber, los ángeles están junto a nosotros para impresionar la mente y fortalecer la imaginación de manera que percibamos las cosas sagradas reveladas en la Palabra de Dios.

Debemos someter a la prueba de la voluntad revelada de Dios todo pensamiento, toda palabra y todo acto. En cada caso debemos preguntarnos: «¿Agradará esto a Dios? ¿Estará esto de acuerdo con las enseñanzas de su Palabra?». Y cuando no estemos bien seguros de cuál es nuestro deber, nuestro corazón natural nos pedirá que seamos complacientes para seguir nuestra propia inclinación. Pero sigamos siempre esta conducta segura, por más abnegación, que implique.

Querido hijo Edson: Guarda celosamente tus pensamientos. Conserva bien fortificadas todas las avenidas que conducen a tu corazón. Debes poner barras en su puerta cuando se aproxime Satanás. Si eres vigilante en un punto mientras descuidas los otros, de nada te valdrá. La negligencia y el descuido de un solo centinela ponen en peligro todo el ejército. El descuido de una sola de las sendas que conduce a la fortaleza puede implicar la caída de la ciudad. Hay peligros delante de nosotros que tenemos que enfrentar, y nuestra única seguridad se halla en Dios.

— Carta 32, del 14 de junio de 1876, dirigida a Edson y Emma White.

Tomado de: Lecturas Devocional Vespertino 2026
«Cada día con Dios»
Por: Elena G. White
Colaboradores: Herber Pérez y Silvia García F.

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