sábado , 10 octubre 2026
Matinal Para Damas 2022

PROTÉGEME DEL ÉXITO

«Pero no os regocijéisde que los espíritusse os sujetan,sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos«(Luc. 10:20).

El éxito puede ser mucho peor que el fracaso. Imagina que te pasas la vida persiguiendo tu propia gloria y tienes la «desgracia» de ser exitosa en esa tarea. Imagina que logras que la gente te aplauda y te admire, pero, en lugar de crecer a semejanza de Cristo, te hinchas de orgullo. ¡Sería una tragedia!

Charles Spurgeon, el notable predicador inglés del siglo XIX, creía que muy pocas personas podían ser exitosas sin envanecerse. «Hay muy pocos hombres que pueden tolerar el éxito. ¡Nadie puede lograrlo a  menos que reciba gracia abundante! Y  si, después de un poco de éxito, empiezas  a decir:  ‘Ahora sí soy alguien. ¿No lo hice bien? Estos pobres viejos no saben cómo hacerlo. ¡Les enseñaré!‘, deberás volver al último puesto, hermano; ¡todavía no puedes tolerar el éxito! Está claro que no puedes soportar los elogios».

Nuestra cultura nos dice que el éxito consiste en sobresalir, en ser famosas, ¡pero esto no es nada  nuevo! Una de las razones por las que los pobladores de Babel construyeron la torre fue para hacerse notar (Gén. 11:4). Dios, en su misericordia, a veces hace que abandonemos nuestras torres a medio construir. En su compasión, Dios nos regala  el fracaso para evitar que pasemos la vida buscando nuestra propia gloria, para evitar que invirtamos cada uno de nuestros latidos en obtener una corona de laureles que se marchita.

Cuando digo que Dios a veces  nos regala  el fracaso, no estoy hablando de enterrar nuestros talentos bajo una fina capa de miedo y falsa modestia; eso no le serviría a nadie. Estoy hablando de algo mucho más difícil: reconocer nuestras intenciones. ¿Estoy tratando de vencer el pecado, de ayudar a los demás y usar mi influencia para servir, o de ganar una corona de laureles?

Dios quiere que busquemos la fama superior, la corona celestial e incorruptible. ¿Dónde prefieres ser famosa: en la Tierra o en el cielo?  Elegir la popularidad aquí, en la Tierra, es como cambiar oro por espejitos de colores. ¿Estás dispuesta a sacrificar tu reputación, como María; tu dinero, como Mateo; o tu prestigio, como Pablo, para ser famosa en el cielo? Pongamos el éxito del mundo en el altar y recibamos con gratitud el don del fracaso, si este nos acerca más a Dios.

Señor; protégeme del éxito que no me conviene, de lo que me haría hincharme como un sapo y olvidarme de ti.  Te doy permiso para desbaratar mis torres de Babel, mis planes vanos. Dame sabiduría para reconocer qué trofeos realmente vale la pena ganar. Ayúdame a vivir buscando solamente el aplauso del cielo.

#MatinalDeDamas
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias

Lecturas Devocionales para Damas 2022
“SIN MIEDOS NI CADENAS”
Por: VANESA PIZZUTO
Colaboradores: Nathalia Bernal & Adriana Jiménez

Matinales relacionados

PUNTO FIJO

«Esto lo hacemos al fijar la mirada en Jesús, el campeón que...

¡QUE VIVAN LOS NOVIOS!

«Sucede lo mismo con nosotros. Ahora vemos todo como el reflejo tenue...

VOLVER A CASA

«Los justos poseerán la tierra y vivirán allí para siempre« (Sal. 37:29,...

¡NADA MENOS!

«Todos los que salgan vencedores se sentarán conmigo en mi trono, tal...