«Lo que de Dios se puede conocer, ellos lo conocen muy bien, porque él mismo se lo ha mostrado; pues lo invisible de Dios se puede llegar a conocer, si se reflexiona en lo que él ha hecho. En efecto, desde que el mundo fue creado, claramente se ha podido ver que él es Dios y que su poder nunca tendrá fin. Por eso los malvados no tienen disculpa. Pues aunque han conocido a Dios, no lo han honrado como a Dios ni le han dado gracias». Romanos 1: 19-21, DHH.

AL ESPACIARSE EN LAS LEYES de la materia y de la naturaleza, muchos pierden de vista la intervención continua y directa de Dios, si no es que la niegan. Expresan la idea de que la naturaleza actúa independientemente de Dios, teniendo en sí y de por sí sus propios límites y sus propios poderes con que actuar. Hay en su mente una marcada distinción entre lo natural y lo sobrenatural. Atribuyen lo natural a causas comunes, desconectadas del poder de Dios. Se atribuye poder vital a la materia, y se deifica la naturaleza. Se supone que la materia está colocada en ciertas relaciones, y que actúa por sí misma de acuerdo a leyes fijas, en las cuales Dios mismo no puede intervenir; que la naturaleza está dotada de ciertas propiedades y sujeta a ciertas leyes, y luego abandonada a sí misma para que obedezca a estas leyes y cumpla la obra originalmente ordenada.
Esta es una falsa ciencia. En la Palabra de Dios no hay nada que la apoye. Dios no anula sus leyes, sino que obra continuamente por su intermedio y las usa como sus instrumentos. Sus leyes no operan per se. Dios está obrando de continuo en la naturaleza. Ella es su sierva, y él la dirige como a él le place. En su devenir la naturaleza atestigua la presencia inteligente y la intervención activa de un Ser que actúa en todas sus obras de acuerdo con su voluntad. No es por un poder original inherente a la naturaleza como año tras año la Tierra produce sus dones y continúa su marcha alrededor del Sol. La mano del Todopoderoso obra de continuo para guiar este planeta. Lo que le conserva su posición durante la traslación es el poder de Dios ejercido a cada momento.—Testimonios para la iglesia, t. 8, pp. 270-271.
#MatinalVespertino
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias
Devocional Vespertino Para 2020.
«Conocer al Dios Verdadero»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Zabdy Moscoso & Martha Gonzalez
