1 Reyes 19: 19-21
«El que ama a padre o madre más que a mí; no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí».
Mateo 10: 37, 38
Cuando Elías, divinamente dirigido en la búsqueda de un sucesor, pasó al lado del campo en el cual Elíseo estaba arando, echó sobre los hombros del Joven el manto de la consagración. […]Era para él la señal de que Dios lo llamaba a ser sucesor de Elías. […] Eliseo debía tener en cuenta el costo, decidir por sí mismo si quería aceptar o rechazar el llamado. Si sus deseos se aferraban a su hogar y sus ventajas, quedaba libre para permanecer allí. Pero el joven comprendió el significado del llamamiento. […]
Ni por todas las ventajas mundanales se habría privado de la oportunidad de llegar a ser mensajero de Dios, ni habría sacrificado el privilegio de estar asociado con su siervo. […] Sin vacilación, abandonó un hogar donde se le amaba, para acompañar al profeta en su vida incierta ..- Profetas y reyes, cap. 17, pp. 146, 147.
Por no estar relacionados con alguna obra directamente religiosa, muchos consideran que su vida es inútil, que nada hacen para hacer progresar el reino de Dios.[…] Pero porque solo pueden servir en cosas pequeñas, se consideran justificados por no hacer nada. En esto yerran. Una persona puede estar sirviendo activamente a Dios mientras se dedica a los deberes comunes de cada día; mientras derriba árboles, prepara la tierra, o sigue el arado. La madre que educa a sus hijos para Cristo está tan ciertamente trabajando para Dios como el pastor en el púlpito.
Muchos sienten el anhelo de poseer algún talento especial para hacer una obra maravillosa, mientras pierden de vista los deberes que tienen a mano, cuyo cumplimiento llenaría la vida de fragancia. […] El éxito no depende tanto del talento como de la energía y de la buena voluntad. No es la posesión de talentos magníficos lo que nos capacita para prestar un servicio aceptable, sino el cumplimiento concienzudo de los deberes diarios, el espíritu contento, el interés sincero y sin hipocresía por el bienestar de los demás. En la tarea más humilde puede hallarse verdadera excelencia. Las tareas más comunes, realizadas con una fidelidad impregnada de amor, son hermosas a la vista de Dios.- Ibid., pp. 146, 147.
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Devocional Vespertino para 2024.
«Conflicto y Valor»
Por: Elena G de White
Colaboradores: José Sánchez y Silvia García
