«POR LA GRACIA DE DIOS»

EL REINO DE LA GRACIA

«Son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús».

Romanos 3: 24

n muchas de sus parábolas, Cristo emplea la expresión «el reino de los cielos» para designar la obra de la gracia divina en los corazones de los seres humanos. El reino de la gracia fue instituido inmediatamente después de la caída de la humanidad, cuando se ideó un plan para la redención de la raza culpable. Este reino existía entonces en el designio de Dios y por su promesa; y mediante la fe los seres humanos podían hacerse sus súbditos.— El conflicto de los siglos, cap. 20, p. 347.

El ejercicio de la fuerza es contrario a los principios del gobierno de Dios; él desea tan solo el servicio de amor. El conocer a Dios es amarle; su carácter debe ser manifestado en contraste con el carácter de Satanás. En todo el universo había solo un ser que podía realizar esta obra. Únicamente Aquel que conocía. la altura y profundidad del amor de Dios, podía darlo a conocer.

El plan de nuestra redención no fue una reflexión ulterior, formulada después de la caída de Adán. Fue una «revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos» (Rom. 16: 25). Fue una manifestación de los principios que desde edades eternas habían sido el fundamento del trono de Dios. Dios no ordenó que el pecado existiese, sino que previó su existencia, e hizo provisión para hacer frente a la terrible emergencia. Tan grande fue su amor por el mundo, que se comprometió a dar a su Hijo unigénito «para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna» (Juan 3: 16).— El Deseado de todas las gentes, cap.. 1, pp. 13, 14.

Tan pronto como hubo pecado, se manifestó el Salvador. Cristo sabía que tenía que sufrir, no obstante llegó a ser el sustituto del ser humano. Tan pronto como Adán pecó, el Hijo de Dios se presentó a sí mismo como la garantía de la raza humana, con tanto poder para desviar la condenación pronunciada sobre el pecador como cuando murió en la cruz del Calvario.— Comentario bíblico adventista, t. 1, p. 1098.

¡Qué amor! ¡Qué asombrosa condescendencia! ¡El Rey de gloria propone humillarse a sí mismo para ponerse al nivel de la humanidad caída! Caminaría sobre los pasos de Adán. Tomaría la naturaleza caída del ser humano y se comprometería a hacer frente al fuerte enemigo que triunfó sobre Adán. Vencería a Satanás, y al hacerlo, abriría el camino para la redención de la vergüenza del pecado y la caída de Adán, de todos aquellos que creyeran en él.— Ibid., p. 1099.

 

 

Tomado de: Lecturas Devocional Vespertino 2025
«La Maravillosa Gracia De Dios»
Por: Elena G. White
Colaboradores: José Sánchez y Silvia García

 

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