domingo , 26 abril 2026
Lección de Universitarios 2024

POLÍTICAMENTE DEVASTADO

inTerpreta

La mayoría de los discípulos no querían otra cosa que liberarse del dominio autoritario de Roma. Consideraban que el Imperio Romano era la mayor amenaza para su libertad religiosa, y con razón, pues, según comenta Elena G. de White, «los romanos reclamaban el derecho de nombrar o remover al sumo sacerdote» en Jerusalén (El Deseado de todas las gentes, cap. 2, p. 22). Hoy en día, la mayoría de nosotros consideraríamos una violación atroz a nuestra libertad religiosa si fuera el gobierno quien eligiera al pastor de nuestra iglesia local o al presidente de la Unión. No es de extrañar que muchos de los discípulos estuvieran deseando que Jesús defendiera sus derechos y los liberara de la intolerable extralimitación gubernamental que estaban soportando.

Con más fiereza que a cualquier otra cosa, los discípulos se aferraban a la esperanza de que Jesús los libraría de la opresión romana. Conocían las promesas del Antiguo Testamento sobre un nuevo reino, y suponían que Jesús había venido para establecerlo. Los discípulos discutieron repetidamente sobre quién sería el primero en esta nueva administración gubernamental (ver Lucas 9: 46; 22: 24). Incluso la madre de Santiago y de Juan pidió a Jesús que diera a sus hijos los primeros puestos en ese reino tan esperado (ver Mateo 20: 20-23). Hacia el final de la vida de Jesús, la pasión de sus discípulos se centró en la construcción de este nuevo reino en la tierra.

Grandes multitudes llegaron a intentar obligar a Jesús a que se convirtiera en rey (ver Juan 6: 15). Sin embargo, a medida que el ministerio de Jesús continuaba, empezaron a darse cuenta de que nunca aceptaría un trono terrenal. Muchos se alejaron cuando se dieron cuenta de esto, y nunca más volvieron a seguirlo (vers. 66). Su devoción a Cristo estaba condicionada por sus ambiciones políticas, y cuando les exigió que abandonaran esas ambiciones, se apartaron de él.

Las esperanzas de los discípulos no se desvanecieron fácilmente. Su última conversación con Jesús, que tuvo lugar cuarenta días después de su resurrección, tuvo que ver una vez más con sus propios sueños políticos (Hechos 1: 6). Los dos discípulos de Emaús se preguntaban desolados por qué Jesús no había redimido a Israel de la dominación extranjera (Lucas 24: 21). Nada tenía sentido en su marco político; necesitaban adoptar una nueva cosmovisión para entender el evangelio (vers. 25-27).

La respuesta definitiva de Jesús se explica en una frase: «Mi reino no es de este mundo» (Juan 18: 36). En lugar de subir a un trono, Jesús subió a una cruz. En lugar de llevar un cetro, Jesús llevó un madero. En lugar de llevar una corona de oro, Jesús llevó una corona de espinas. Aunque la gente esperaba que los libertara de los grilletes de la opresión religiosa, Jesús tenía en mente un objetivo mucho mayor. Jesús no obra en función de nuestras ambiciones, principios y plazos; por eso, debemos estarle agradecidos, porque él va mucho más allá de lo que nosotros percibimos.

Después de repasar el texto que escribiste y resaltaste:

¿Qué te parece lo que marcaste o subrayaste y relacionaste?

¿Qué preguntas te surgen?

¿Qué partes del pasaje te parecen más difíciles?

¿Qué otros principios y conclusiones puedes identificar?

¿Qué ambiciones políticas debemos abandonar los creyentes para cumplir nuestra misión?

 

Lección de Universitarios 2024
1er Trimestre 2024 «JESÚS Y LA LIBERTAD»
Lección #2: «ESPERANZAS POLÍTICAS FRUSTRADAS»
Colaboradores: Joaquín Maldona & Mayra

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