viernes , 17 julio 2026
Devocional Vespertino 2025

«PODER PENTECOSTAL»

«Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos».

Hechos 4: 33

¿Cuál fue el resultado del derramamiento del Espíritu en el día de Pentecostés? Las alegres noticias de un Salvador resucitado fueron llevadas a los lugares más remotos del mundo habitado. Mientras los discípulos proclamaban el mensaje de la gracia redentora, los corazones se entregaban al poder de su mensaje. La iglesia veía afluir a ella conversos de todas direcciones. Los apóstatas se reconvertían. Los pecadores se unían con los creyentes en busca de la perla de gran precio. Algunos de los que habían sido los más enconados oponentes del evangelio, llegaron a ser sus campeones. Se cumplió la profecía: «El que entre ellos sea débil, será como David, y la casa de David, como el ángel de Jehová» (Zac. 12: 8). Cada cristiano veía en su hermano una revelación del amor y la benevolencia divinos. Un solo interés prevalecía, un sólo objeto de emulación hacía olvidar todos los demás. La ambición de los creyentes era revelar la semejanza del carácter de Cristo, y trabajar para el engrandecimiento de su reino.

«Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos» (Hech. 4: 33). Gracias a estas labores fueron añadidos a la iglesia individuos escogidos que, al recibir la palabra de verdad, consagraron sus vidas al trabajo de dar a otros la esperanza que llenaba sus corazones de paz y gozo. No podían ser refrenados ni intimidados por amenazas. El Señor hablaba por su medio, y mientras iban de un lugar a otro, predicaban el evangelio a los pobres, y se efectuaban milagros de la gracia divina.

Este es el poder con que Dios puede obrar cuando los seres humanos se entregan al dominio de su Espíritu.— Los hechos de los apóstoles, cap. 5, p. 38.

A nosotros hoy, tan ciertamente como a los primeros discípulos, pertenece la promesa del Espíritu. Dios dotará hoy a hombres y mujeres del poder de lo alto, como dotó a los que, en el día de Pentecostés, oyeron la palabra de salvación. En este mismo momento su Espíritu y su gracia son para todos los que los necesitan y quieran aceptar su palabra al pie de la letra.

El celo por Dios movió a los discípulos a dar testimonio de la verdad con gran poder. ¿No debiera este celo encender en nuestro corazón la resolución de contar la historia del amor redentor de Cristo, y de este crucificado? ¿No vendrá hoy el Espíritu de Dios en respuesta a la oración ferviente y perseverante, para llenar a los seres humanos de un poder que los capacite para servir?— Testimonios para la iglesia, t, 8, pp. 27, 29.

 

EL ESPIRITÚ DE  LA GRACIA 

Tomado de: Lecturas Devocional Vespertino 2025
«La Maravillosa Gracia De Dios»
Por: Elena G. White
Colaboradores: José Sánchez y Silvia García

 

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