«Así que no abandonen su confianza, la cual ha de ser grandemente recompensada. Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido. Pues dentro de muy poco tiempo. «el que ha de venir vendrá y no tardará»».
Hebreos 10: 35-37, NVI
La longanimidad de Dios es maravillosa. La justicia espera largo tiempo mientras la misericordia suplica al pecador. Pero «justicia y juicio son el asiento de su trono» Sal. 97: 2. El mundo ha llegado a ser temerario en la transgresión de la ley de Dios. A causa de la larga clemencia divina, los seres humanos han pisoteado su autoridad. Pero existe una línea que no pueden traspasar. Se acerca el tiempo en que llegarán al límite prescrito. Incluso, actualmente, casi han sobrepasado los límites de la paciencia de Dios, los límites de su gracia y misericordia. Pero el Señor se interpondrá para reivindicar su propio honor, para librar a su pueblo y para reprimir los desmanes de la injusticia. En este tiempo en que prevalece la iniquidad, podemos saber que la última crisis está por llegar. Cuando el desafío a la ley de Dios sea casi universal, cuando su pueblo esté oprimido y afligido por sus semejantes, el Señor se interpondrá.
«Será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen inscritos en el libro» Dan. 12: 1.
De buhardillas, chozas, calabozos, patíbulos, montes y desiertos, cuevas de la tierra y cavernas del mar, Cristo reunirá a sus hijos con él. En la tierra han sido desprovistos, afligidos y atormentados. Millones han descendido a la tumba cargados de infamia por haber rehusado rendirse a las engañosas pretensiones de Satanás. Los hijos de Dios han sido ajusticiados por los tribunales humanos como los más viles criminales. Pero está cerca el día cuando Dios será «el juez» Sal 50: 6. Entonces las decisiones de la tierra serán revocadas. «Quitará la afrenta de su pueblo» Isa; 25: 8. A cada hijo de Dios se le darán ropas blancas.
No importa las cruces que hayan tenido que cargar, las pérdidas que han tenido que sufrir, cualquier persecución que hayan experimentado, aun hasta la pérdida de su vida temporal; los hijos de Dios serán grandemente recompensados: «Verán su rostro y su nombre estará en sus frentes» Apoc. 22: 4.— Palabras de vida del gran Maestro, cap. 14, pp. 142-145.
EL REINO DE GLORIA
Tomado de: Lecturas Devocional Vespertino 2025
«La Maravillosa Gracia De Dios»
Por: Elena G. White
Colaboradores: José Sánchez y Silvia García
