«No se trata de lo que el hombre ve: pues el hombre se fija en las apariencias. Pero yo me fijo en el corazón». (1 Samuel 16:7).

A pesar de todo, debo decir que no podemos juzgar por las apariencias. El médico resultó ser uno de los mejores profesionales que jamás he conocido. Tenía una manera de tratar a los pacientes excelente, mantenía el contacto visual y hacía bromas; era atento, optimista y riguroso. Una vez me calmé, incluso me di cuenta de que la enorme caja probablemente contenía informes de personas fallecidas, cosa que no tiene por qué asustar.
¿Alguna vez has juzgado a alguien injustamente por su apariencia de nerd, por sus aires de superioridad o por su aspecto desfasado? Seguramente, cuando la conozcas, descubrirás en esa persona cosas que de verdad te gustan. Te darás cuenta de lo buena que es en geometría o de lo divertido que es estar con ella, o de que le gusta la misma comida o los mismos programas de televisión que a ti. Una vez te centres en sus cualidades, dejarás de fijarte en si su camiseta está manchada o si no lleva el peinado de moda. Al igual que me sucedió a mí en la consulta del médico, empezarás a ver a los demás tal y como Dios los ve. «No se trata de lo que el hombre ve: pues el hombre se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón» ( 1 Samuel 16: 7).
Ponlo en práctica: ¿Hay alguien a quien no le hayas dado la oportunidad que merece porque lo has juzgado solo por su apariencia? Haz algo hoy por darle una segunda oportunidad.
Ponlo en oración: Pide a Dios que te ayude a ver a los demás tal y como él los ve.
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Tomado De: Lecturas Devocionales Para Adolescentes 2018.
“¿Y Entonces…?”
Por: Heather Quintana