1. ¿A quién pertenece el universo? (Salmo 24:1)
2. ¿Qué enormes riquezas posee Dios? (Hageo 2:8)
3. ¿Gracias a quién obtenemos nuestros bienes? (Deuteronomio 8:17, 18)
LA PARTE DE DIOS
4. ¿Qué proporción de nuestros ingresos pertenece a Dios? (Levítico 27:30, 32)
5. ¿De cuánto tenemos que dar el diezmo? (Génesis 28:20-22)
6. ¿Para qué se emplea el diezmo? (1 Corintios 9:13, 14)
7. ¿Qué maravillosa bendición promete Dios? (Malaquías 3:10)
¿QUÉ DEBO HACER?
1. Ser un fiel administrador de los bienes de Dios (1 Pedro 4:10)
2. Ser socio de Dios (Proverbios 11:24, 25)
3. Dar con alegría (2 Corintios 9:6, 7)
TEMA DE ESTUDIO:
Dios es dueño de todo. Es dueño del cielo y la tierra. (Deuteronomio 10:14) Le pertenece los animales. (Salmo 50:10–12) Es suya toda la riqueza. (Hageo 2:8) Le pertenece nuestro cuerpo y nuestra vida. (1 Corintios 6:20).
Somos mayordomos de Dios. El Señor quiere que actuemos como sus mayordomos. (Mateo 25:14; Salmo 8:4-8) Nos da la fuerza para acumular riquezas. (Deuteronomio 8:18; Proverbios 10:22) Pero nos insta a no tener amor al dinero. (1 Timoteo 6:10) Debemos ser mayordomos fieles. (1 Corintios 4:1, 2) Hay que dar conforme a las bendiciones que Dios nos haya concedido (Deuteronomio 16:17) Donde esté nuestro tesoro estará nuestro corazón. (Lucas 12:33, 34).
COLABORADORES CON DIOS
El Hacedor es también el gran proveedor. Nos da la vida, el sustento, el conocimiento de la verdad. Como demostración de su amor, nos constituye en sus colaboradores. Lo que Dios nos pide no es porque lo necesite, sino para que recordemos nuestra dependencia de él y para establecer una sociedad beneficiosa para nosotros.
EL DIEZMO
El diezmo es la décima parte de las ganancias y pertenece a Dios. (Levítico 27:30; 1 Crónicas 29:12, 14) Abraham daba su diezmo a Dios. (Génesis 14:20; Hebreos 7:1–7) También Jacob lo daba. (Génesis 28:22) Era práctica habitual del pueblo hebreo. (2 Crónicas 31:5, 6; Nehemías 10:37, 38) Nuestro Señor Jesucristo aprobó dicha práctica. (Mateo 23:23) «El sistema especial del diezmo se fundaba en un principio que es tan duradero como la ley de Dios. Este sistema del diezmo era una bendición para los judíos; de lo contrario, Dios no se los hubiera dado. Así también será una bendición para los que lo practiquen hasta el fin del tiempo. Nuestro Padre Celestial no creó el plan de la benevolencia sistemática para enriquecerse, sino para que fuese una gran bendición para el hombre. Vio que este sistema de beneficencia era precisamente lo que el hombre necesitaba». Joyas de los Testimonios, Tomo I, pág. 385.
USO SAGRADO DEL DIEZMO
El diezmo siempre fue usado para el sostenimiento del culto y sus ministros. (Números 18:21) es muy clara la enseñanza bíblica que los ministros deben ser sostenidos económicamente para poder dedicarse exclusivamente al ejercicio de su ministerio. (1 Corintios 9:13, 14; Gálatas 6:6, 10; 1 Timoteo 5:18; Lucas 10:7; Mateo 10:10) La Iglesia Adventista usa el diezmo que dan generosamente sus miembros para predicar el evangelio y sostener a los ministros. De esa manera, cada centavo es empleado directamente en la obra de Dios. Se forma así una cadena de salvación; usted conoció la verdad porque otros fueron fieles en dar su diezmo, ahora usted colabora para que otros tengan el mismo bendito privilegio.
CÓMO SE DA EL DIEZMO
Los que tengan cualquier clase de comercio dan el diezmo de las ganancias. Quiere decir que si en un mes entran en su negocio $10 000.00, hay que descontar el costo de la mercadería, los gastos de sueldos, renta, luz, etc. De lo que queda como ganancia neta se da el diezmo. Los que tienen sueldo, siendo que todo es ganancia, dan el diezmo del sueldo. El diezmo se da a la iglesia a la cual se asiste. Para ello la iglesia provee un sobre especial en el cual se anota la cantidad y el nombre. El tesorero de la iglesia le extenderá un recibo. El tesorero envía el diezmo a la oficina central de la iglesia desde donde se distribuye equitativamente en todo el territorio.
OTRAS OFRENDAS
El diezmo es lo que devolvemos a Dios porque le pertenece. Nuestra dadivosidad se mide por las ofrendas. Las ofrendas que damos en el culto denominado Escuela Sabática, se destinan para la extensión del evangelio en las misiones extranjeras. Las ofrendas que damos en el culto divino son para los gastos de nuestra propia iglesia. A veces damos ofrendas para proyectos especiales. La Santa Biblia nos recomienda ser generosos al dar nuestras ofrendas. (1 Crónicas 16:29; Salmo 96:8; Marcos 12:41, 44).
MARAVILLOSAS PROMESAS DE DIOS
En el sistema de los diezmos y ofrendas, en realidad Dios nos propone una sociedad. El que es el dueño de toda la riqueza nos invita a participar de las inmensas bendiciones que es capaz de derramar. Es por eso que nos pide que demos con abundancia y alegría. (2 Corintios 9:6, 7) Él promete cuidarnos en todo momento. (Hebreos 13:5, 6) Nos asegura que podemos probarlo en su promesa de concedernos bendiciones hasta que sobreabunden. (Malaquías 3:10, 11) El Señor nos asegura que mientras mayor sea nuestra generosidad para con su causa, mayores serán las bendiciones que él derramará. (Proverbios 11:24, 25) Cada uno es mayordomo de Dios. A cada uno confió el Maestro sus recursos… Está acercándose el tiempo en que Cristo requerirá lo suyo con interés. Él dirá a cada uno de sus mayordomos: «Da cuenta de tu mayordomía». Joyas de los Testimonios Tomo I, pág. 364.
ILUSTRACIONES
Dice una leyenda que un hombre rico al llegar al cielo quedó sorprendido por la modesta casa que le tocó. ¿De quién es aquella hermosa mansión? –Es la morada de su jardinero, contestó el ángel. –Debe haber un error. ¿Por qué la de él es mejor que la mía? –Lo que ocurre es que hemos hecho las casas con el material que nos han enviado desde la tierra, contestó el ángel.
Robert Le Tourneau tiene el siguiente lema en su oficina: «No importa cuánto de mi dinero doy a Dios; sino cuánto del dinero de Dios guardo para mí».
El pastor le dijo a un candidato al bautismo: Parece que olvidó sacar su billetera antes de bajar al bautisterio. No, pastor, la billetera también necesita bautizarse; desde ahora ella también pertenece a Dios.
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La Fe de Jesús 2021.
Lección 12: «PLAN DE DIOS PARA EL SOSTÉN DE LA IGLESIA»
Colaboradores: Lorenia Beltran & Dr. Daniel Bermúdez Bethel

