viernes , 10 julio 2026
Matinal Para Damas 2022

PETRICOR

«Pues  derramaré  agua  para  calmar  tu  sed  y  para  regar  tus campos  resecos;   derramaré  mi  Espíritu  sobre  tus  descendientes,  y  mi  bendición   sobre tus hijos» (Isa. 44:3, NTV).

Ayer me bañé cuatro veces; anteayer, solo tres. No, no es que sea fanática de la higiene personal. Es que estamos atravesando una ola de calor sofocante, con temperaturas de entre 36º C  y 39º C (lo cual es muy inusual para Watford, Inglaterra). Como casi nunca hace tanto calor, no cuento con ventiladores o aire acondicionado en mi departamento. Así que, mi única estrategia de supervivencia es la ducha. Durante los últimos dos o tres días pronosticaron lluvia, pero no sucedió nada. Finalmente, hoy se oyeron unos truenos a lo lejos y el delicioso olor a tierra mojada comenzó  a infiltrarse por las ventanas. Tan solo momentos después, se desató una gloriosa lluvia torrencial y la temperatura finalmente bajó.

El aroma distintivo que acompaña  a la primera lluvia, después de un período de sequía, tiene un nombre: petricor (o tarabañá, en algunas regiones de Argentina). Cuando no llueve por un tiempo, las plantas exudan aceites aromáticos que sirven para retardar la germinación de semillas. En contacto con el agua de lluvia, estos aceites son liberados (junto con otras sustancias) y producen el olor a tierra mojada. El petricor no solo huele rico, sino además actúa como una señal química que anuncia  a plantas y animales que ya pueden reproducirse.

Dios sabe que estamos languideciendo de calor; desesperadas por la lluvia del Espíritu Santo. Sabe que deseamos ver en nuestra vida espiritual un crecimiento exponencial, que solo su poder puede lograr. Por eso, al sentir el inconfundible aroma del petricor, aunque nosotras solo vemos la tierra cuarteada, él nos dice: «Derramaré agua para calmar tu sed» (Isa. 44:3, NTV). No lo dudes ni un instante: ¡El Señor cumplirá  su promesa! «Todo lo que debemos hacer es mantener limpio el recipiente y ponerlo hacia arriba, listo para recibir la lluvia celestial», escribe Elena de White en Eventos de los últimos días (p. 198). Abre los brazos bien grandes. Si tu alma lo anhela como tierra sedienta, el Espíritu descenderá sobre ti.

Esritu Santo, mi alma te anhela como tierra sedienta¡Ven y llena mi corazón hasta que desborde! Revélame más profundamente el amor del Padre y del Hijo. Muéstrame los tesoros escondidos en tu Palabra, e ilumina mi comprensión. Lléname de poder para predicar el evangelio con humildad y amor. Porque Jes lo prometió, cono en que lo has.

#MatinalDeDamas
#RadioJovenAdventista
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Lecturas Devocionales para Damas 2022
“SIN MIEDOS NI CADENAS”
Por: VANESA PIZZUTO
Colaboradores: Rosalba Barbosa & Adriana Jiménez

 

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