jueves , 10 septiembre 2026
Devocion Familiar

Permanencia

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«Antes que nacieran los montes y formaras la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios». Salmo 90: 2

¡LA VIDA ES PASAJERA! Desde la entrada del pecado en este mundo, todo Io que empieza termina. Todo llega a su fin; nada dura. Asimismo, existen las montañas, símbolo de permanencia. Si tú ves una nube en el cielo azul, es posible que una hora después ya no la encuentres más allí; si tú dejas un árbol en algún lugar, es probable que, cien años después, el tiempo lo haya deteriorado. Pero si tú observas un monte y vuelves dentro de cincuenta mil años, el macizo bloque de tierra y piedra estará en el mismo lugar. Porque, aunque en esta vida todo es pasajero, todavía hay algunos objetos imperecederos.

La montaña es uno de ellos. Sin embargo, en el Salmo 90 Moisés mira a los montes y razona: «Antes que nacieran los montes y formaras la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios». Date cuenta de que Moisés toma la montaña, símbolo de algo duradero, y lo describe Mira de qué forma Moisés lo describe: «Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres». La declaración del profeta está equivocada, desde el punto de vista gramatical. La redacción correcta debería ser: «Desde el siglo y hasta el siglo, como algo que tiene comienzo: «Antes que nacieran los montes», dice. Los montes, por más que en comparación con la temporalidad del ser humano parezcan duraderos, tienen un principio. Alguien los creó; de otro modo, no estarían allí, no existirían. ¿Quién está detrás de ellos? ¿Quién los creó? ¿Quién los hizo nacer? La respuesta es «Tú». Ese tú es un pronombre personal. En el Salmo 90, se refiere a una Persona eterna: es el propio Dios. El Dios eterno, Creador del cielo y de la tierra.

tú eras (no «eres»)». Pero es que la eternidad divina rompe cualquier regla gramatical. Su existencia soberana quebranta todos los tiempos verbales; él no encaja en ninguno de ellos. En él se conjugan todos los tiempos: él es Dios. Al reconocer y agradecer a Dios por su eternidad, la temporalidad, la fugacidad, y la fragilidad del siervo de Dios se transforman en esperanza. Y su necesidad de permanencia es satisfecha. Esa experiencia puede ser tuya, en el año que va a comenzar: «Antes que nacieran los montes y formaras la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios».

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Matinal Para Toda La Familia 2017.
“Plenitud En Cristo”
Por: Alejandro Bullón

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