«Con todo, yo siempre estuve contigo,- me tomaste de la mano derecha. Me has guiado según tu consejo, y después me recibirás en gloria». Salmo 73: 23, 24, RV95
ANTES DE INICIAR cualquier trabajo importante, recordemos que Jesús es nuestro consejero, y que es nuestro privilegio contarle nuestras preocupaciones. No mantengamos a Jesús relegado, y nunca dejemos de mencionar su nombre, nunca dejemos de llamar la atención de nuestros amigos hacia Aquel que está a nuestro lado, para ser nuestro consejero. ¿Nuestros amigos no nos considerarían faltos de respeto si estuvieran a nuestro lado y nosotros nunca les habláramos a ellos, o habláramos de ellos? […]
Muchos se quejan de que Jesús está muy lejos. ¿Quién lo ha colocado tan Iejos? ¿No ha sido nuestra propia conducta la que nos ha separado de Jesús? El no nos ha olvidado, sino que nosotros lo hemos olvidado a él, para dedicar nuestras preferencias a otros. […] Cuando erramos de un lado a otro, y estamos encantados con la voz del seductor, y fijamos nuestros afectos sobre una cosa sin importancia, estamos en peligro de perder nuestra paz y confianza en Dios. Entonces es cuando Satanás nos presenta el pensamiento de que Jesús nos ha olvidado. ¿Pero no hemos olvidado nosotros a Jesús? […] No nos atrevamos a dejar que su nombre languidezca en nuestros labios, y su amor y recuerdo muera en nuestros corazones.
«Bueno —dirá el cristiano profeso, frío y formal—, esto es hacer a Cristo demasiado semejante a un ser humano»; pero la Palabra de Dios respalda estas mismas ideas. Es la falta de estos conceptos prácticos y definidos de Cristo, lo que impide que tantos tengan una genuina experiencia en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Esta es la razón por la cual muchos están temiendo, dudando y lamentándose. Sus ideas acerca de Cristo y del plan de salvación son vagas, pesadas y confusas. Si ellos, como David, hubieran puesto siempre al Señor delante, […] sus pies estarían afirmados sobre una sólida roca. Contemplemos a Jesús crucificado delante de nosotros. Contemplémoslo afligido por nuestros pecados; y cuando oremos, arrepintámonos y deseemos fervientemente verlo como nuestro Redentor, que perdona nuestros pecados, listo para bendecirnos, y para oír nuestro reconocimiento de él.
Mantengámonos estrechamente a su lado.— The Youth’s instructor, 19 de julio de 1894, p. 228.
#DevocionalVespertino
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias
Devocional Vespertino Para 2022.
«NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Jacqueline Lora & Martha González.

