Mensaje:
Adoro a Dios con mi familia de la iglesia mundial.
Versículo para memorizar:
«Todas las naciones vendrán y te adorarán» (Apocalipsis 15:4).
Referencias
1 Reyes 8-9:3, Profetas y reyes, pp. 26-35.
¿Has venido alguna vez un visitante especial a tu iglesia? ¿Tal vez un predicador o un cantante muy conocido? Los israelitas invitaron a un visitante muy especial a su nuevo templo: Dios. ¡Y él les prometió vivir en su templo!
A Salomón le brillaban los ojos. ¡Estaba terminado! El hermoso templo que había construido estaba finalmente terminado. Se había tenido en cuenta cada detalle. Todos los muebles estaban en su lugar. Había llegado la hora de dedicar el templo al Señor.
Salomón llamó a los dirigentes de las tribus y familias de Israel a venir a Jerusalén. La primera parte de la dedicación incluía traer el arca a su nuevo hogar en el templo. Todos observaban mientras los sacerdotes tomaban el arca de la casa de Obed-edom, donde había estado guardada por muchos años. La llevaron muy despacio al templo con gran respeto y regocijo. El rey Salomón y el pueblo ofrecían sacrificios de ovejas y bueyes por el camino. En su alegría, ofrecieron tantas ovejas y bueyes al Señor, que nadie podía contarlas.
Los sacerdotes llevaron el arca que contenía la ley de Dios al templo, al lugar santísimo. La colocaron cuidadosamente entre las alas de los dos enormes ángeles tallados en madera y recubiertos de oro. Dentro del arca se encontraban las valiosas tablas de piedra que Dios le había dado a Moisés. Eran las dos tablas de piedra en las que Dios mismo había escrito su ley 480 años antes.
Entonces todos los levitas que eran músicos se colocaron cerca del altar para tocar sus instrumentos: címbalos, arpas y liras. Se les unieron 120 sacerdotes que tocaban sus trompetas. Los músicos cantaron y tocaron juntos fuerte y poderosamente. Alababan a Dios y le daban gracias. «¡Dios es bueno! —cantaban—. ¡Y su amor fiel dura para siempre!»
En ese momento ocurrió algo asombroso. Una gran nube llenó el templo. ¡La nube contenía la gloriosa presencia de Dios! La nube era tan asombrosa y pesada, que los sacerdotes no pudieron continuar su labor. Tuvieron que dejar el templo por causa de la gloria de Dios.
Lección de Escuela Sabática para Primarios 1er Trimestre 2026
Lección: #09 «PARA TODOS LOS PUEBLOS»
Colaboradores: Celina Álvarez y Adriana Jiménez
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