Aunque un velo oculto el futuro, ustedes tienen el conocimiento de las misericordias del Señor en el pasado. No permita que las dificultades los desanimen. Han pasado por tribulaciones y serán llamados a pasar a través de dificultades otra vez. Han tenido que vivir experiencias no del todo agradables, y esas experiencias pueden repetirse. Han sido tentados, y serán tentados nuevamente.
No sabemos lo que está delante de nosotros, pero sabemos que tenemos el privilegio de entregar nuestras almas a Dios como nuestro fiel Creador. Agradezcámosle por tener un refugio en la tribulación. Recordemos que Cristo es una ayuda presente en todo tiempo de necesidad. Las promesas de la Palabra de Dios son ricas, plenas y gratuitas. Dios está con nosotros, cuida de nosotros.
Dios se revela en Cristo. Nuestro Salvador es la imagen del Dios invisible. ¡Oh, cuán cerca del cielo podemos estar! “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” ( Juan 14:9 ) declaró Cristo.
No permitamos que nuestras transacciones mundanas absorban nuestras energías. No permitamos que nada ocupe el lugar que Dios debería llenar. Necesitamos tener períodos de descanso: momentos separados para la meditación, la oración y el refrigerador espiritual. Cristo anduvo haciendo bienes, sanando toda clase de enfermedad y perdonando todos los pecados, consolando a los tristes, desvaneciendo la tristeza mediante su presencia. Contemplémosle; es la misma compasión y benevolencia de Dios.
Busquemos al Señor… Nunca olviden que son hijos de Dios. Rehúsen se preocupa por lo que no pueden impedir. Si cometen errores, vayan al compasivo Salvador y pídanle perdón. Díganle que desean hacer su voluntad. Sean corteses con Dios. Recuerden que él cuida de ustedes y que será una ayuda presente en todo tiempo de necesidad. Sus “tiernas misericordias están sobre todas sus obras”.
Es nuestro privilegio abrir nuestros corazones y permitir que entre el Salvador. Alabémoslo por el resplandor de su presencia. Llevemos la luz del sol de su amor sobre nuestros rostros e introduzcámosla en nuestras palabras. Entonces su gozo estará en nosotros, y nuestro gozo será completo…
El aliento de la vida superior debe ser introducido en la obra de nuestra vida. Este nos ligará el uno al otro y con Dios. Es necesario que el amor de Cristo se introduzca en nuestra experiencia. Entonces nos amaremos unos a otros como Cristo nos amó (Alza tus ojos, 8 de mayo, p. 140).
Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2026.
1er. Trimestre 2026 «UNIENDO EL CIELO Y LA TIERRA»
Lección 8: «LA PREEMINENCIA DE CRISTO»
Colaboradores: Xiomara Moncada y Karla González
Para Más Meditaciones Visita:
www.meditacionesdiarias.com
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