<<Reunieron Moisés y Aarón a la congregación delante de la peña, y él les dijo:» ¡Oíd ahora, rebeldes! ¿Haremos salir agua de esta peña para vosotros?»>> Números 20: 10
COMO LIDERES HUMANOS, por lo general somos líderes de barro. Cargamos dentro de nosotros la naturaleza pecaminosa que le gusta aparecer, proyectarse, atraer la atención de las personas sobre sí. Es algo casi inconsciente que requiere vigilancia permanente.
La experiencia de Moisés en el desierto es una gran lección para los seres humanos en general, y para los líderes en particular.
La orden que Dios había dado a Moisés era hablar con la roca y esperar que Dios hiciera el gran milagro de la multitud (ver. 8). Pero Moisés golpeó la roca y dijo: <<¿Haremos salir agua de esta peña para vosotros?>>.
A primera vista podría parecer que el error del profeta estuvo en el hecho de golpear la roca, que era símbolo de Cristo, en lugar de tan solo hablarle, como había sido la orden. Pero la raíz del problema es más profunda. Moisés estaba atrayendo la gloria del hecho para sí, en lugar de dar las alabanzas a Dios.
¿Quién es el autor de los actos victoriosos de esta vida? ¿Quién es el que produce los frutos? ¿De dónde viene nuestra fuerza? ¡Un momento, no respondas! Tù sabes que debes decir que todo viene de Dios, pero la pregunta no es para probar lo que sabes, sino para ayudarte a meditar en lo que vives.
Si yo salgo cada día al trabajo leyendo con prisa esta meditación, si no separo también para pasar a solas con Jesús y. a pesar de eso, me <<porto bien>> durante el día, ese mi buen comportamiento no es para la gloria de Dios. Es el fruto de mis fuerzas, es justicia, y mi justicia es para Dios como trapos de inmundicia.
La unica manera en que las victorias de mi vida son para alabar a Dios, es viviendo cada minuto en permanente dependencia de su poder salvador y sustentador.
¿Te diste cuenta de que cuando Jesús estaba en la Tierra. la mayoría de quienes lo buscan era gente aparentemente fracasa? Allí estaban los leprosos, los ciegos, los paralíticos, los ladrones, las prostitutas. Era gente simple y despreciada, que tal vez nunca había cumplido las promesas que había hecho. Era gente que comprobadamente no conseguía vivir una vida moralmente correcta por sus propias fuerzas, justamente lo que llevaba al pueblo a buscar a Jesús. Los que por sus propias fuerzas se consideran buenos, no sienten necesidad de buscar a Jesús. Viven contentos con sus propios frutos y llevan todos los loores para sí.
¿Qué tipo de justicia es la nuestra? ¿Quién lleva la gloria de los frutos que aparecen en nuestra vida?
MatinalFamiliar
#MeditacionesDiarias
#RadioJovenAdventista
Matinal Para Toda La Familia 2018.
“A Solas Con Jesus”
Por: Alejandro Bullón
