miércoles , 15 julio 2026
Lección E. Sabática 2025

Para que te conozca

 

Lee Éxodo 33: 12 al 17. ¿Qué pidió Moisés al Señor? ¿Por qué insistió en que la presencia de Dios los guiara?

El crecimiento de Moisés en el Señor fue constante. Se acercaba cada vez más al Señor y procuraba asemejarse a él. Cierto día, mientras conversaba con Dios en la tienda del encuentro, Moisés se dio cuenta de que no lo conocía y le dijo concretamente: «Te ruego que me muestres tu camino, para que te conozca» (Éxo. 33: 13). Él era consciente de su gran necesidad de comprender a Dios de una manera más profunda. Descubrió que cuanto más conocía al Señor más lo desconocía. Reconoció su necesidad y anheló sinceramente conocerlo mejor. Dios concedió de buen grado el deseo de Moisés.

Al observar las experiencias de Moisés hasta ahora, vemos que fue atraído a una relación más profunda e íntima con el Señor y que creció espiritualmente.

Para empezar, subió al monte «a presentarse ante Dios» (Éxo. 19: 3). Luego fue «a la cumbre del monte» (Éxo. 19: 20) y después se acercó a la nube, «la densa oscuridad» en la que Dios se encontraba (Éxo. 20: 21, NVI).

En otra ocasión, Moisés «se internó en la nube» donde estaba Dios y permaneció con el Señor cuarenta días y cuarenta noches (Éxo. 24: 18, NVI). Durante ese tiempo, Dios hizo a Moisés dos preciosos regalos: (1) el Decálogo, las tablas de la ley, escritas y talladas por Dios mismo (Éxo. 24: 12), y (2) las instrucciones acerca de cómo construir el Tabernáculo y dotarlo del mobiliario correspondiente (ver Éxo. 25-31).

Luego pasó otros cuarenta días y noches con el Señor intercediendo por los pecadores (Éxo. 32: 30-32; Deut. 9: 18).

Sin embargo, incluso después de todo esto, Moisés deseaba conocer el carácter de Dios de forma más concreta, y Dios pronto le dio una visión especial para que pudiera comprender quién es él. Este conocimiento que Moisés deseaba no era una mera comprensión intelectual acerca de Dios, sino un conocimiento vivencial de su persona. No es de extrañar que siglos más tarde Jesús dijera: «Y esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado» (Juan 17: 3).

La máxima revelación que Dios hizo de sí mismo a los seres humanos consistió en hacerse uno de ellos.

¿Conoces a Dios, o solo sabes acerca de él? ¿Cuál es la diferencia crucial entre ambas cosas?

Lección de Escuela Sabática para Adultos 2025
3er. Trimestre 2025 «EL EXODO: VIAJE A LA TIERRA PROMETIDA»
Lección 12: «TE RUEGO QUE ME MUESTRES TU GLORIA»
Colaboradores: Esmeralda Bermudes y Karla González

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