LAS PROMESAS DE DIOS
«Yo reprendo y castigo a los que amo. Esfuérzate, pues, y cambia de conducta. ¿No ves que estoy llamando a la puerta? Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré en su compañía. Al vencedor lo sentaré en mi trono, junto a mí, así como yo he vencido y me he sentado junto a mi Padre en su trono». Apocalipsis 3: 19-21, LPH

EL MAESTRO SABE QUE NECESITAMOS preparamos para su reino celestial. No nos ha puesto en el horno para que el fuego de la aflicción nos consuma. Como un refinador y purificador de plata, mantiene sus ojos fijos en cada uno de nosotros, para vigilar el proceso de purificación, hasta percibir su imagen reflejada en nosotros. Aunque a veces hayamos podido sentir que la llama de la aflicción se encendía, y hasta llegar a pensar que íbamos a ser consumidos, la misericordia de Dios es tan grande en esos momentos, como cuando nos sentíamos libres espiritualmente y triunfantes en él. El horno era para purificar y refinar; no para consumir y destruir.— Testimonios para la iglesia, t. 2, p. 243.
No nos lamentemos, pues, porque en esta vida no nos veamos libres de desilusiones y aflicción. Si en la providencia de Dios somos llamados a soportar pruebas, aceptemos la cruz, y bebamos la amarga copa, recordando que es la mano de un Padre la que la ofrece a nuestros labios. Hemos de confiar en él, tanto en los momentos tenebrosos como en los luminosos. ¿No podemos acaso confiar en que nos dará todo lo que sea para nuestro bien? […] Aun en la noche de aflicción, ¿cómo podemos negarnos a elevar el corazón y la voz en agradecida alabanza, rememorando el amor expresado por cada uno de nosotros en la cruz del Calvario?— lbíd. , t. 5, p. 295.
Y aun después de que los santos hayan sido sellados con el sello del Dios vivo, sus elegidos pasarán individualmente por pruebas. Vendrán aflicciones personales; pero un ojo que no permitirá que el oro sea consumido vigila el horno estrechamente. Podemos tener el indeleble sello divino y afirmar que nuestros nombres están en el registro celestial. El Señor los ha sellado.— Testimonios para los ministros, cap. 16, p. 402.
#MatinalVespertino
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias
Devocional Vespertino Para 2020.
«Conocer al Dios Verdadero»
«PARA FAMILIARIZARNOS CON LO QUE DIOS NOS OFRECE»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Pilita Mariscal & Martha Gonzalez
