LOS REQUISITOS DE DIOS
«Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí y oyó mi clamor, y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos y temerán, y confiarán en Jehová. ¡Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza y no mira a los soberbios ni a los que se desvían tras la mentira!». Salmo 40: 1-4

LA VIDA CRISTIANA va mucho más allá de lo que la mayoría se imagina. No consiste toda ella en paz, sosiego y bondad. Estas virtudes son esenciales; pero también se necesita valor, fortaleza y perseverancia. La senda que Cristo señala es estrecha y requiere abnegación (Mat. 7: 13-14). Para internarse en ella e ir a enfrentar dificultades y contratiempos, se requieren firmeza y actitudes pusilánimes.
Se necesitan hombres y mujeres firmes que no esperen a que el camino se les allane y quede despejado de todo obstáculo, hombres y mujeres que inspiren nuevo celo a los débiles esfuerzos de los desalentados servidores de Dios, hombres y mujeres cuyos corazones irradien el calor del amor cristiano y con mano firme para cumplir con la gran comisión del Maestro.
Algunos de los que se ocupan en el servicio misionero son débiles, sin coraje ni espíritu, y se desalientan por cualquier cosa. Carecen de impulso y de los rasgos positivos de carácter que imparten fortaleza para la acción; les falta el espíritu y la energía que encienden el entusiasmo. Los que anhelen éxito deben ser animosos y optimistas. Deben cultivar no solo las virtudes pasivas, sino también las activas. Han de dar la «respuesta suave» que «aplaca la ira» (Prov. 15: 1), pero también han de tener valor heroico para resistir al mal. Junto con «el amor» que «se mantiene firme en toda circunstancia» (1 Cor. 13: 7, NTV), necesitan la fortaleza de carácter que hará de su influencia un poder positivo. […]
Hay en el verdadero carácter cristiano una fortaleza que no pueden someter las circunstancias más adversas. Debemos tener fortaleza moral, una rectitud inasequible al temor, al soborno y a la adulación.— El ministerio de curación, cap. 42, pp. 357-358.
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Devocional Vespertino Para 2020.
«Conocer al Dios Verdadero»
«PARA FAMILIARIZARNOS CON LO QUE DIOS ESPERA DE NOSOTROS»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Pilita Mariscal & Martha Gonzalez
