Lee el capítulo titulado «La ley dada a Israel» en el libro Patriarcas y profetas, de Elena G. de White, pp. 275-286.
Puesto que vivimos en el territorio de nuestro Enemigo, no es de extrañar que podamos ser heridos por sus hábiles y engañosas artimañas. ¿Quién de nosotros no ha conocido el dolor y el sufrimiento provocados por el pecado y el mundo caído y pecaminoso en el que vivimos? Desgraciadamente, esto forma parte de la vida, pero Dios nos da poder para afrontarlo.
«Nuestro amado Salvador nos enviará ayuda en el momento mismo en que la necesitemos. El camino del cielo quedó consagrado por sus pisadas. Cada espina que hiere nuestros pies hirió también los suyos. Él cargó antes que nosotros la cruz que cada uno de nosotros ha de cargar. El Señor permite los conflictos a fin de preparar el alma para la paz. El tiempo de angustia es una prueba terrible para el pueblo de Dios; pero es el momento en que todo verdadero creyente debe mirar hacia arriba, a fin de que por la fe pueda ver el arco de la promesa que le envuelve» (Elena G. de White, El conflicto de los siglos, p. 616).
Preguntas para dialogar:
Muchos se han sentido desconcertados durante siglos porque el Señor hizo que los paganos cananeos fueran expulsados de su tierra y a veces incluso exterminados. Es, sin duda, algo inquietante. Sin embargo, ¿cómo podemos entender que Dios mostró amor en esas acciones, y no solo justicia? Tal vez, la clave está en recordar que el amor de Dios también implica hacer justicia.
Medita en lo dicho por Jesús luego de hablar del amor a los demás, incluso a nuestros enemigos y a quienes nos odian: «Sean, pues, perfectos, como su Padre celestial es perfecto» (Mat. 5: 48). ¿Por qué enunciaría Jesús este requerimiento justo después de los anteriores? ¿Qué nos estaba diciendo aquí, no solo sobre lo que significa ser «perfectos», sino también acerca de serlo como «nuestro Padre que está en los cielos»?
El apóstol Pablo tenía una actitud positiva y edificante respecto de la Ley de Dios y sus funciones, pero se oponía al uso inadecuado de ella. ¿Qué significa su afirmación: «No están bajo la ley sino bajo la gracia» (Rom. 6: 14)? ¿De qué maneras podemos abusar de la Ley?
¿Cuál es la diferencia entre justicia y venganza? ¿Son conceptos completamente distintos o solo manifestaciones diferentes de la misma idea? ¿Cómo podemos saber si nuestro anhelo de justicia no es en realidad un deseo de venganza?
Lección de Escuela Sabática para Adultos 2025
3er. Trimestre 2025 «EL EXODO: VIAJE A LA TIERRA PROMETIDA»
Lección 9: «CÓMO VIVIR LA LEY»
Colaboradores: Esmeralda Bermudes y Karla González
