jueves , 30 abril 2026
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Devocional Vespertino 2025

«PARA EL MÁS DESESPERADO»

«Finalmente, sean todos de un mismo sentir: compasivos, amándose fraternalmente, misericordiosos y humildes».

1 Pedro 3: 8, RVA15

Cristo vino a poner la salvación al alcance de todos. Sobre la cruz del Calvario pagó el precio infinito de la redención de un mundo perdido. Su misión estaba destinada a los pecadores: de todo grado, de toda lengua y nación. 

Los que más yerran, los más pecaminosos, no fueron pasados por alto; sus labores estaban especialmente dedicadas a aquellos que más necesitaban la salvación que él había venido a ofrecer. Cuanto mayores eran sus necesidades de reforma, más profundo era el interés de él, mayor su simpatía, y más fervientes sus labores. Su gran corazón lleno de amor se conmovió hasta sus profundidades en favor de aquellos cuya condición era más desesperada, de aquellos que más necesitaban su gracia transformadora.— Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 574.

Para salvar a los que yerran, debemos cultivar el espíritu con que Cristo trabajó. Ellos le son tan caros como nosotros. Son igualmente capaces de ser trofeos de su gracia y herederos del reino. Pero están expuestos a las trampas del astuto enemigo, expuestos al peligro y a la contaminación, y sin la gracia salvadora de Cristo, a la ruina segura. Si nosotros considerásemos este asunto en su debida luz, ¡cómo se vivificaría nuestro celo, se multiplicarían nuestros esfuerzos fervientes y abnegados, a fin de acercarnos a aquellos que necesitan nuestra ayuda, nuestras oraciones, nuestra simpatía y nuestro amor!— Ibid., pp. 570, 571.

Acerquémonos al gran corazón de amor compasivo y dejemos que la corriente de esa compasión divina fluya a nuestro corazón, y de nosotros a los corazones ajenos. Sea la ternura y misericordia que Jesús reveló en su preciosa vida un ejemplo de la manera en que nosotros debemos tratar a nuestros semejantes, especialmente a los que son nuestros hermanos en Cristo. Nunca seamos fríos, sin corazón y simpatía, ni dados a la censura. Nunca perdamos una oportunidad de decir una palabra que anime e inspire esperanza. No podemos decir cuánto alcance pueden tener nuestras palabras tiernas y bondadosas, nuestros esfuerzos semejantes a los de Cristo para aliviar alguna carga. Los que yerran no pueden ser restaurados de otra manera que por el espíritu de mansedumbre, amabilidad y tierno amor.— Ibid„ pp. 576, 577.

 

LA GRACIA QUE TRANSFORMA

Tomado de: Lecturas Devocional Vespertino 2025
«La Maravillosa Gracia De Dios»
Por: Elena G. White
Colaboradores: José Sánchez y Silvia García

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