«Que su conversación sea siempre amena y de buen gusto.
Así sabrán cómo responder a cada uno»
Colosenses 4: 6, NVI
EL TALENTO DEL HABLA se dio a fin de ser empleado para beneficiar a todos. Las palabras placenteras y alegres no cuestan más que las palabras desagradables y malhumoradas. Las palabras duras hieren y lastiman el corazón. En esta vida todos tienen dificultades que solucionar. Cada uno se encuentra frente a aflicciones y desilusiones. ¿No llevaremos luz en lugar de oscuridad a la vida de aquellos con los que nos relacionamos? ¿No pronunciaremos palabras que ayuden y bendigan? Estas palabras serán una bendición tanto para nosotros como para aquellos a quienes las decimos.
Padres, no permitan la crítica en su hogar. Enseñen a sus hijos a pronunciar palabras agradables, palabras que lleven luz y alegría. Los ángeles no son atraídos a un hogar donde reina la discordia. Lleven la piedad práctica al hogar. Prepárense ustedes y preparen a sus hijos para entrar en la ciudad de Dios. Los ángeles serán sus ayudadores. Satanás los tentará, pero no cedan. No pronuncien una sola palabra que pueda proporcionarle ventaja al enemigo.— The Review and Herald, 28 de enero de 1904.
Día a día estamos sembrando semillas para la cosecha futura. No podemos ser demasiado cuidadosos con la semilla que sembramos mediante nuestras palabras. A menudo, las palabras se pronuncian descuidadamente y se olvidan, pero estas palabras para el bien o para el mal, producirán una cosecha. Sembremos una palabra sin bondad y dura, y esta semilla, encontrando suelo fértil en la mente de los oyentes, brotará y llevará fruto según su especie. Sembremos una semilla mediante palabras amorosas, gentiles y cristianas, y producirán una rica recompensa. Cuidémonos de no pronunciar palabras que no sean una bendición sino una maldición. Si sembramos trigo cosecharemos trigo. Si sembramos cizaña, cosecharemos cizaña. Y la cosecha, sea de trigo o de cizaña, será segura y abundante.
«No se engañen; Dios no puede ser burlado. Todo lo que el hombre siembre, eso mismo cosechará» (Gálatas 6: 7, RVA15). La cosecha es segura. Ninguna helada la secará, ningún gusano la destruirá. Dios pide a sus hijos que cuiden sus palabras.— Manuscrito 99, 1902, p. 16.
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Devocional Vespertino Para 2022.
«NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Ana Hironymus & Miguel Miguel

