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En los terribles castigos que cayeron sobre las diez tribus, el Señor tenía un propósito sabio y misericordioso. Lo que ya no podía lograr por medio de ellas en la tierra de sus padres, procuraría hacerlo esparciéndolas entre los paganos. Su plan
para salvar a todos los que quisieran obtener perdón mediante el Salvador de la familia humana debía cumplirse todavía; y en las aflicciones impuestas a Israel,
estaba preparando el terreno para que su gloria se revelase a las naciones de la Tierra (PR, p. 217, 218).
Unos pocos años más tarde, el rey asirio Senaquerib volvió
su atención a Judá, capturó todas sus ciudades forticadas e impuso un tributo muy pesado (2 Rey. 18:13-15). Aunque Ezequías vació las tesorerías del Templo y de su palacío, el rey asirio no estaba satisfecho, y envió oficiales para que negociaran la rendición de Jerusalén.
Los asirios entonces se burlaron de la gente advirtiéndole que, siendo que ningún dios de las naciones circundantes había podido contra los sirios, ¿por qué los judíos habrían de pensar que su Dios podría hacerlo? (Ver 2 Rey.18;28-30, 33-35.)
Ezequías hizo lo único posible para él: oró (2 Rey. l9:l5-l9). Dios ya había usado a Isaías para animara Ezequías (vers. 6), y ahora envío otra vez al profeta.
Lee 2 Reyes 19:21 al 34, especialmente los versículos 21 y 22.
¿Cuál es el mensaje de Dios a su pueblo en medio de esta terrible crisis?
El resultado de todo eso se vio cuando el enorme ejército asirio acampó alrededor de los muros de Jerusalén, Los habitantes asustados de la ciudad sitiada se levantaron una mañana, no para ver las acciones finales de un ejército conquistador a punto de abrir las defensas de la ciudad sitiada, sino para ver soldados esparcidos por el suelo en silencio sepulcral hasta donde los ojos podían ver (2 Rey. 19:35). El rey de Asiria, en desgracia, volvió
a su casa, solo para encontrar su fin a manos de dos de sus propios hijos (vers. 36, 37),
¿Cómo podemos aprender a confiar en Dios, aun en medio de las situaciones mas desalentadoras y al parecer imposibles?
¿Porque debemos siempre recordar el cuadro más grande, especialmente cuando las cosas, al menos por ahora, no
siempre terminan de manera positiva?
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Lección de Escuela Sabática Adventista para Adultos
1er trimestre 2016 “Rebelión y Redención”
Lecc. 3 – Crisis en el Eden