He visto que la confusión desagrada al Señor, y que debe haber orden en la oración y también en el canto. No debemos ir a la casa de Dios a orar por nuestras familias, a menos que nos induzca a ello un profundo sentimiento, mientras el Espíritu de Dios las está convenciendo. Generalmente, el momento apropiado para orar por nuestras familias es el culto de familia. Cuando las personas objeto de nuestras oraciones están lejos, la cámara secreta es el lugar apropiado donde se puede interceder ante Dios en su favor.
Cuando estamos en la casa de Dios, debemos pedir por una bendición actual y esperar que Dios oirá y contestará nuestras oraciones. Estas reuniones serán interesantes y llenas de vida. Testimonios para la Iglesia, 137.
“La reverencia en la oración”
Algunos piensan que es señal de humildad orar a Dios de una manera común, como si hablas con un ser humano. Profanan su nombre mezclando innecesaria e irreverentemente con sus oraciones las palabras “Dios Todopoderoso,” palabras solemnes y sagradas, que no debieran salir de los labios a no ser en tonos subyugados y con un sentimiento de reverencia.—Obreros Evangélicos, 185, 186.
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LA ORACIÓN
CAPÍTULO 18- “LA ORACIÓN Y LA ADORACIÓN”
Por: Elena G De White
Colaboradores: Adriana Jiménez & América Lara
