Se debe orar por los que gobiernan y por todas las autoridades […]. Esto es bueno y agrada a Dios nuestro Salvador, pues él quiere que todos se salven y lleguen a conocer la verdad. I Timoteo 2:2-4 (DHH).
¿Oras por el presidente de tu país?
La oración intercesora es poderosa. En nuestro texto, pablo recomienda a su discípulo Timoteo y a la iglesia de Éfeso que hagan oraciones por los gobernantes, y aun que realicen acciones de gracias por ellos, para que tomen decisiones en favor de la dignidad humana, la paz, la prosperidad y el bien común.
Cuando nos elevemos por encima del ambiente político, que en estos días alcanza un alarmante nivel de toxicidad, estaremos en condiciones espirituales de orar por «toda la humanidad» (l Tim. 2:1, DHH).
Cuando San Pablo escribió esta carta, ¿quién era el emperador? Nada menos que Nerón, un demente que vivía solamente para sus pasiones, un inepto para la investidura imperial, un personaje réprobo que fue culpado del incendio de Roma, que persiguió al cristianismo, y mandó a la hoguera y a las fieras a muchos cristianos. El mismo apóstol sería decapitado poco después por orden imperial. Por este personaje pide oración el santo evangelista.
En definitiva, todos los Gobiernos del mundo son susceptibles de encender la hoguera de la persecución contra cualquier minoría ante algo que ponga en riesgo la seguridad de la mayoría. ¡Todos los Gobiernos del mundo! Incluso los que se dicen cristianos, pues en realidad no existen Gobiernos cristianos, sino personas cristianas.
Puede ser que no te guste el Gobierno de tu país, y que tengas muchas razones para ello. Puede ser que tus gobernantes no sean virtuosos, sino vulgares oportunistas, trepadores y depredadores de la nación, pero hay que orar por ellos, y por «toda la humanidad» (1 Tim. 2:1, DHH), pues «todos formamos parte del gran tejido de la humanidad; todos somos miembros de una sola familia» (LO 292).
En esencia, en I Timoteo 2, Pablo nos está hablando acerca del poder de la oración intercesora. Orar por todos, y también por los que ejercen cargos de autoridad, finalmente nos bendice a todos. La oración intercesora siempre vuelve a nosotros con un caudal de bendiciones. Cuando oramos por otros, «nuestros propios corazones palpitarán bajo la vivificante influencia de la gracia de Dios» (LO 50).
Oración: Señor, bendice a los gobernantes de mi país
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Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2019
«Las Oraciones más Poderosas de la Biblia»
Por: Ricardo Bentacur.
Colaboradores: Rosalba Barbosa & Gladys Cedano
