jueves , 17 septiembre 2026
Matinal Para Adultos 2019

ORACIÓN POR INTEGRIDAD

Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón. Salmo 15:1, 2.

¿Me parece imposible alcanzar este ideal?

La palabra hebrea tamim, traducida por integridad, significa lo que es entero, o de todo corazón, y está sano. Es lo absoluto, auténtico, completo, sin reserva, total, verdadero. Es la misma palabra que se traduce como «perfecto» con respecto a Noé (Gén. 6:9) y Abraham (Gén. 17:1). Con este contexto, podemos entender lo que dijo Jesús: «Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto» (Mat. 5:48).

Integridad no significa impecabilidad, en el sentido de que ya no tenemos nada para mejorar. Todos somos pecadores. Somos humanos, limitados. Aprendices de la vida. Integridad significa tener una relación auténtica y sana con Dios y el prójimo.

El íntegro siempre «hace justicia» y «habla verdad». Ser correcto y decir la verdad es el dulce fruto de la integridad. Esta virtud se mide por la palabra comprometida y mantenida, y por las acciones justas. No se mide por el dinero, ni el conocimiento ni el estatus social de una persona.

¿Podemos realmente ser íntegros, perfectos, como nos pidió Jesús? Si yo pensara en mis posibilidades, me hundiría en mis debilidades. Pero si pienso en Cristo, «todo lo puedo» (Fil. 4:13). Poco a poco, el Señor nos va transformando. Soy pecador, pero Jesús me recibe tal cual soy y me da poder cada día para caminar hacia el ideal. Para ello, él debe llevar cautivo mi pensamiento (2 Cor. 10:5).

La oración destila diariamente gotas de gracia divina y «lleva cautivo» nuestro pensamiento a Jesús. Poco a poco, día tras día, la oración madura el fruto de un carácter íntegro. Esto no ocurre de la noche a la mañana. Es un proceso de toda una vida.

Somos nuestros pensamientos. Ellos determinarán nuestros hábitos, costumbres, acciones, nuestro carácter y destino. Jesús guarda nuestro corazón, y con él guarda nuestros pensamientos, y con ellos guarda la vida. Para que pensemos y hagamos «todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre» (Fil, 4:8). Jesús te bendice siempre!

Oración: Señor, quiero morar en tu monte santo.

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Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2019
«Las Oraciones más Poderosas de la Biblia»
Por: Ricardo Bentacur.
Colaboradores:
Rosalba Barbosa & Gladys Cedano

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