jueves , 16 abril 2026
Matinal Para Adultos 2019

ORACIÓN ERRADA  

Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. Santiago 4:2, 3. 

¿Por qué Dios no responde nuestras oraciones?

Hace un mes visité a una hermana de la iglesia en el hospital. Había sido diagnosticada con cáncer. Con lágrimas en los ojos, el esposo me pidió que orara por ella. Me dijo que, si Dios le dio quince años más de vida a Ezequías, podía darle quince años más de vida a su esposa. Él quería que ella viera crecer a su nieto. Oré con él y con ella en el hospital, y luego en mi casa, y le pedí a Dios que le diera muchos años de vida. Pedí quince años. Pero Dios no le dio quince años, ni quince meses ni quince días. La hermana murió a los pocos días de mi visita. ¿Por qué Dios no respondió? ¿Acaso habíamos pedido algo equivocado? ¿Oramos sin fe? A veces, la razón por la que no recibimos respuesta es porque pedimos mal (Sant. 4:3). Pedimos egoístamente, «para gastar en nuestros deleites». Los creyentes a quienes iba dirigido el consejo del apóstol eran imperfectos, como nosotros. Nuestras deudas con Dios no se saldan con palabras, sino con una relación auténtica con Cristo. El contenido de lo que pedimos dependerá de esa relación. Si no recibimos, es porque no estamos en Cristo. Codiciamos, envidiamos; peleamos.  Pero este no fue el caso de nuestra hermana en la fe.

En el décimo capítulo del libro de Daniel se nos dice que el ángel demoró en llegar con la respuesta de Dios al profeta, porque «el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días» (Dan. 10:13). ¿A quién representa este príncipe? Es el mal, encarnado en el príncipe de este mundo. Somos actores secundarios de un conflicto cósmico espiritual entre el bien y el mal. Esa guerra, que también se libra en nuestro corazón, impide, por circunstancias que no podemos conocer, que lleguen las respuestas de Dios a nuestras oraciones. Pero el ángel le dijo a Daniel: «No temas. Eres muy amado» (vers. 11, 12).

¡Dios aún no ha terminado su obra en ti! ¡En el cielo tendrás todas las respuestas!

Oración: Señor ayúdame a confiar en ti siempre

#MatinalDeAdultos
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias

Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2019
«Las Oraciones más Poderosas de la Biblia»
Por: Ricardo Bentacur.
Colaboradores:
Rosalba Barbosa & Gladys Cedano

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