viernes , 1 mayo 2026
Matinal Para Adultos 2019

Oración de todos

Ni nunca oyeron, ni oídos percibieron, ni ojo ha visto a Dios fuera de ti, que hiciese por el que en él espera. Isaías 64:4.

El capítulo 64 de Isaías expresa la oración de todos. El profeta le pide a Dios que se manifieste en favor de su pueblo, y escribe esta oración para que toda la nación la eleve cada día. El contexto de esta oración se encuentra en el capítulo anterior, que con este capítulo conforma una unidad indisoluble. Son tiempos de crisis, cuando el Santuario está desolado y el pueblo exiliado en país extranjero (Isa. 63:18). Los asirios habían saqueado la mayor parte de Palestina (capítulos 36 al 38), pero no habían conquistado a Judá, cosa que hizo un siglo después Nabucodonosor, rey de Babilonia (2 Rey. 25:8-16). ¿Qué les quedaba a los hebreos sino solo Dios?

Isaías 64:4 tiene una gran riqueza. El apóstol Pablo aludió a él en 1 Corintios 2:9 cuando, al escribir acerca de la verdadera sabiduría, dice: «Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman». Estas palabras las aplicamos al cielo (ver Apoc. 21:1-7), pero tienen tremenda pertinencia también para nuestro caminar aquí en la Tierra.

¿Quién es el que comprende las cosas de Dios? Para comprender las cosas profundas y escondidas que Dios dispuso y preparó para nosotros, se requiere no solo que creamos en él, sino también que lo amemos. La oración inspirada en el amor son las alas del alma que nos elevan diariamente hasta él. Uno se da cuenta de que está enamorado cuando siente que la persona a la que ama es única. Cuando en nuestras soledades encontramos un refugio diario para hablar con Dios, contarle todas nuestras penas, esperar en silencio que llene el corazón de una alegría serena, profunda, intransferible, entonces empezamos a darnos cuenta de que Dios es esa persona única en nuestra vida.

El amor a Dios es como un fantasma: todos hablan de él, pero pocos lo han visto. ¡Tú lo puedes ver! ¡Puedes sentir el amor de Jesús en tu corazón! Cada día, en oración secreta y profunda, Jesús reconforta tu alma! Cuando sientes que nada te queda en este mundo, o que nada vale la pena, ¡aún te queda la oración!

Dame fuerza para no soltarme de tu mano.

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Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2019
«Las Oraciones más Poderosas de la Biblia»
Por: Ricardo Bentacur
Colaboradores: Rosalba Barbosa & Gladys Cedano

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