viernes , 10 julio 2026
Matinal Para Adultos 2019

Oración buenas obras 1

Sacrificio y ofrenda no te agrada; has abierto mis oídos. Salmo 40:6.

Al preguntarse cómo podría agradecer por las maravillosas obras que Dios realizó en su favor (Sal. 40:1-5), David llega a la conclusión de que le debe a su Señor un servicio más elevado que el de los sacrificios y las ofrendas de sangre.

El poeta llega a esta conclusión porque Dios «abrió» sus oídos para que hubiera un medio de comunicación libre de todo impedimento. Aquí, el verbo «abrir», o «cavar» (karah, en hebreo), no tiene que ver con la costumbre de horadar la oreja del siervo como señal de que pertenecía para siempre a su amo (ver 3 CBA 739). El texto dice que Dios «destapó» el canal auditivo del espíritu de David para que entendiera la Palabra (vers. 6). Y los versículos 8 al 10 son la respuesta a ese entendimiento.

Cuando comentamos el Salmo 24, dijimos que Dios quiere que tu mano y tu lengua estén en armonía con tu corazón; y que tu corazón, tu mano y tu lengua estén en armonía con la voluntad divina. Entonces, Dios hará milagros por medio de ti en la vida de los demás. Este es el secreto para morar con Dios. Ahora vemos este mismo concepto en el Salmo 40: «El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón [ ] No encubrí tu justicia dentro de mi corazón […]. No oculté tu misericordia y tu verdad» (vers. 8-10).

Con el corazón adoramos a Dios, con la lengua testificamos de él y con las manos hacemos el bien. «No encubrí tu justicia dentro de mi corazón» significa haber hecho el bien a los demás. «Bienaventurado el que piensa en el pobre» (Sal. 41:1).

Muchas veces vemos el mundo con ojos bizcos. Separamos la adoración a Dios de las obras en favor del prójimo. Pero no solo adoramos a Dios en lo secreto de nuestra alma (Mat. 6:6), sino también mediante nuestras obras: «La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones» (Sant. 1:27). ¡Obras justas!

Nuestra verdadera ofrenda son las obras buenas que «Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas» (ver Efe. 2:10). que mi fe se demuestre en obras.

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Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2019
«Las Oraciones más Poderosas de la Biblia»
Por: Ricardo Bentacur
Colaboradores: Rosalba Barbosa & Gladys Cedano

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