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Inicio Matinal Para Adultos 2019 ORACIÓN ANTE EL ABISMO – 1   
Matinal Para Adultos 2019

ORACIÓN ANTE EL ABISMO – 1   

Roca mía, no te desentiendas de mí, para que no sea yo, dejándome ti, semejante a los que descienden al sepulcro. Salmo 28:1.

Este salmo, como muchos otros, tiene dos partes bien diferenciadas. Muchas de las oraciones de David comienzan con un ruego, un cuestionamiento o aun una declaración desafiante, y culminan con un testimonio de fe, confianza y alabanza a Dios. A veces, David le hace una pregunta a Dios y el Espíritu Santo le inspira la respuesta, que el poeta expresa líricamente en las últimas líneas de su canto. Un ejemplo de esto es el Salmo 15: » ¿Quién habitará en tu tabernáculo?» La respuesta: las diez virtudes que guían, como los Diez Mandamientos, la vida del justo.

En el Salmo 28, ese movimiento del espíritu del salmista se da precisamente en la mitad. Hay un cambio brusco y dramático entre el grito de súplica (vers. 1-5) y la expresión de gratitud por el alivio que trae el Espíritu (vers. 6-9).

El primer versículo del Salmo 28 es el testimonio de un corazón que se aferra como una gota de agua al borde de la copa. Con uñas y dientes, David se aferra a Dios mientras mira el abismo que lo espera si cae de la presencia divina. Exclama: «Roca mía, no te desentiendas de mí, para que no sea yo, dejándome tú, semejante a los que descienden al sepulcro».

El pecado deja una huella profunda en el corazón. La tragedia del pecado es la perseverancia con la que lo busca nuestro corazón. El pecado nos insensibiliza y nos embrutece. Nos acostumbramos al resbaladero, por eso no salimos del hoyo sin sufrimiento. David sabía de lo que hablaba. Conocía su fragilidad, su perseverante condición pecadora. Por eso, clama: «Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado. Porque […] mi pecado está siempre delante de mí» (Sal. 51:2, 3). Y ¡cuánta alegría expresa su corazón luego de su arrepentimiento y liberación! (Salmo 28:7.)

El gozo es la garantía de que Dios está a nuestro lado, de que «volvimos al hogar» (ver Sal. 5:7). Y ese gozo echa fuera toda infelicidad, que es la emoción que nos induce a pecar.

Oración: Roca mía, no te desentiendas de mí.

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Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2019
«Las Oraciones más Poderosas de la Biblia»
Por: Ricardo Bentacur.
Colaboradores:
Rosalba Barbosa & Gladys Cedano

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