«Los israelitas, los sacerdotes, los levitas y los demás que estuvieron desterrados, celebraron con alegría la dedicación del templo de Dios» (Esdras 6:16).
Ninguna tarea es fácil, siempre se presentan obstáculos. Para cualquier actividad se requiere perseverancia y no claudicar a la primera asechanza. Incluso, esto es más evidente cuando hablamos de la faceta espiritual. Cuando una persona se propone seguir la voluntad de Dios, siempre surgirán obstáculos que procuran desanimarla. En cuanto a la experiencia del pueblo de Dios al construir el templo, enfrentaron obstáculos que detuvieron la obra durante quince años.
Satanás se presenta con la astucia de la serpiente(2 Corintios 11:3); si no tiene éxito, entonces muestra su faceta de león (1 Pedro 5:8). En primera instancia, un grupo de personas se ofreció para ayudar a los judíos en la reconstrucción, a lo cual ellos se negaron. Hicieron bien en negarse, pues eran «enemigos de Judá y Benjamín» (Esdras 4: 1), si bien presentaron como argumento que ellos también adoraban a Dios, lo adoraban junto a otros dioses. Esa fue la manera sutil de entorpecer la obra de la reedificación; era inútil erigir un templo para adorara Dios bajo la mezcla de ideas distorsionadas. Entonces el enemigo uso su siguiente estrategia: acercarse como un león y así tuvo éxito.
Los mismos que habían mostrado interés por ayudar presentaron su verdadera cara: «La gente del país intimidó al pueblo de Judá y lo atemorizó para que no siguiera edificando. Sobornaron además contra ellos a algunos consejeros para frustrar sus propósitos» (vers. 4-5, RV1995). La intimidación y el temor que experimentó el pueblo aunado a la prohibición de parte de las autoridades previamente sobornadas interrumpió el avance de la reconstrucción. En ese contexto, Dios suscitó a dos profetas, Hageo y Zacarías (5: 1), para reanimar al pueblo y recordarle el ideal del Señor para ellos. Los profetas respaldaron la labor de Josué y Zorobabel.
Por su parte, el rey Darío se encargó de buscar el decreto original en donde se autorizaba al pueblo la reconstrucción. Además del permiso se encontró la indicación de pagar a los trabajadores y dar todo lo necesario para los sacrificios (Esdras 6:8-9). Dios influyó en las decisiones de los reyes Ciro, Darío y Artajerjes (6:14) en las diferentes etapas de sus reinados. Finalmente, en el año 515 a.C. la reconstrucción concluyó.
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Tomado De: Lecturas Devocionales Para Menores 2023.
“SIGUIENDO LAS HUELLAS DE LOS GRANDES PERSONAJES DE LA BIBLIA”
Por: «CÉSAR SÁNCHEZ MURILLO»
Colaboradores: Karla González & Mayra Leyva

