miércoles , 16 septiembre 2026
Lección E. Sabática Universitarios 2019

OPINIÓN – UN DIOS, UN PUEBLO

La música me fascina. Cuando se hace bien, varios instrumentos tocan a la misma vez, cada uno diferentes notas musicales, y sin embargo se escucha un sonido armonioso. Cada músico se dedica a interpretar su parte y a tocarla bien, dando como resultado un sonido conjunto muy agradable. Una orquesta puede ilustrar y ayudarnos a comprender el funcionamiento de la iglesia: cada músico debe hacer su parte para que una pieza suene según el compositor quiso que lo hiciera; asimismo, cada miembro de la iglesia debe participar en el trabajo de manera diferente.

Servir a Dios no siempre es como una sopa instantánea: a los tres minutos consigues un plato de comida.

Para que la iglesia tenga un impacto positivo en el servicio prestado a quienes nos rodean, como lo hizo Jesús cuando estuvo en la tierra, debemos estar unidos en él. Debemos trabajar como un solo creyente. En la orquesta, cada músico tiene diferentes habilidades: algunos pueden tocar el violín, otros la flauta; así también nosotros en la iglesia tenemos diferentes habilidades: enseñanza, sabiduría, sanidad, lenguas … Debemos emplear nuestros dones y habilidades en mutua armonía (1 Cor. 12: 4). Tenemos que trabajar como una maquinaria bien engrasada y cada miembro debe estar funcionando de la mejor manera posible para que la iglesia sea tan efectiva como lo fue Jesús en su ministerio terrenal.

Volviendo a la orquesta. Todos los músicos están tocando la misma pieza, aunque diferentes partes. Incluso la parte más pequeña, como la del triángulo, aporta una dulzura a la pieza. Así también, todos los miembros de la iglesia deben tener el mismo objetivo, aunque desempeñemos diferentes funciones. También debemos tener en cuenta que cada función, sin importar cuán pequeña o insignificante parezca, es necesaria para que la iglesia represente adecuadamente a Cristo en este mundo que perece.

También es importante alentar a nuestros hermanos y hermanas. Servir a Dios no siempre es como una sopa instantánea: a los tres minutos obtienes un plato de comida. En ocasiones es como aprender un instrumento musical: tienes que invertir tiempo y esfuerzo durante años para conseguir resultados. No te desanimes si no ves los efectos inmediatos de tu servicio. Dios nos recuerda que no debemos cansarnos de hacer el bien (Gál. 6: 9). Si vemos que nuestros hermanos y hermanas pierden la fe, debemos animarlos con amor a permanecer en el camino (Heb. 10: 24). Recuerda que Jesús es fiel a sus promesas, y que, si continuamos haciendo su obra, cosecharemos lo que sembramos (Gál. 6: 9; Heb. 10: 23).

PARA COMENTAR

¿Conoces cuáles son tus dones o talentos y los estás utilizando lo mejor que puedes como miembro de una comunidad de siervos de Cristo?
¿Qué puedes hacer para animar a aquellos que parecen estar perdiendo la fe?

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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2019.
3er trimestre 2019 “Servir a los necesitados”
Lección :13 «Una comunidad de siervos»
Colaboradores: Israel Esparza & Misael Morillo

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