La parábola del joven rico (Mat. 19: 16-30) ilustra la importancia de practicar la justicia social. Las posesiones materiales y los recursos que disfrutamos en este mundo deben ser utilizados para mejorar las vidas de los demás. A menudo pensamos que nuestras posesiones nos pertenecen únicamente a nosotros, dejando así de reconocer que es Dios el que nos ha dotado con esos bienes y que él mismo creó también a nuestros hermanos que no tienen lo necesario para vivir. Si abrigamos la noción de que nuestra riqueza es únicamente nuestra, perdemos las bendiciones del cielo. La Biblia nos dice que a quien «ayuda al pobre, nada le faltará» (Prov. 28: 27).
Las posesiones materiales y los recursos que disfrutamos en este mundo deben ser utilizados para mejorar las vidas de los demás.
Dios requiere que sus hijos cultiven un espíritu de dadivosidad mientras ayudan a los miembros menos afortunados de su entorno. Cuando amamos a nuestros vecinos (1 Ped. 1: 22) y respondemos a sus necesidades, estamos reflejando el amor de Cristo mostrado en su compasión respecto a los menos afortunados y a los que su-fren. El acto de ayudar a los pobres o a los enfermos debe brotar del corazón, sin esperar nada a cambio.
La historia del joven rico ilustra que muchas personas no están dispuestas a abandonar sus posesiones mundanas, especialmente cuando se trata de ayudar a los demás. Sin embargo, el mismo Cristo dice que quien deje atrás posesiones materiales y riquezas por causa de él, heredará la vida eterna (Mat. 19: 29).
Los pequeños actos de bondad que mostramos a «los más pequeños» constituyen nuestro servicio a Cristo. Cada día es una oportunidad para impactar la vida de otra persona que está luchando con la existencia de una manera u otra. Los apóstoles aprendieron de Cristo el hábito de dar y compartir; asimismo él espera que nosotros actuemos igual en esta generación.
Se atribuye a Osear Wilde la frase: «El menor acto de bondad vale más que la mayor de las intenciones». Hoy quizá podrías mostrar algún pequeño acto de bondad encaminado a cambiar tu entorno. Si todos lo hiciéramos, podría cambiar al mundo.
PARA COMENTAR
- ¿Qué pequeños actos de bondad puedes realizar como muestra de tu preocupación por las vidas ajenas?
- Puede ser fácil mostrar compasión, pero ¿cómo hacerlo como iglesia, con tantas personas diferentes y tantas maneras distintas de pensar?
- ¿A quiénes de tu comunidad consideras «los más humildes»?
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Lección de Escuela Sabática Para Jóvenes Universitarios 2019.
3er trimestre 2019 “Servir a los necesitados”
Lección 9: «El ministerio en la iglesia del Nuevo Testamento»
Colaboradores: Israel Esparza & Misael Morillo
